“Los grandes forjadores de nuestros sueños, a los que consagraron su existencia, que llegaron a conocer las entrañas del monstruo imperialista y con relación a los pueblos iberoamericanos, el “gigante de las siete leguas”, poco les faltó para vivir la terrible disyuntiva de tragedia extrema o luminosa esperanza que hoy envuelve a nuestro planeta globalizado”.

“Nuestro país no practica el chovinismo ni comercia con el deporte, que es tan sagrado como la educación y la salud del pueblo; practica, en cambio, la solidaridad. Hace años creó una Escuela Formadora de Profesores de Educación Física y Deportes, con capacidad para más de 1,500 alumnos del Tercer Mundo”.

“(…) soy optimista sobre bases racionales y sólidas. Me inquieta el futuro, pero también creo cada vez más que la solución está al alcance de nuestras manos, si logramos hacer llegar la verdad a un número suficiente de personas entre los miles de millones que pueblan el planeta”.

“Nuestro país es uno de los que más preparado está para enfrentar obstáculos, y no sólo ha dado pruebas de gran abnegación sino también de solidaridad con otros pueblos, como los esfuerzos que realizó en Haití antes del terremoto, y mucho mayores después”.

 

“(…) lo mejor siempre será tener una causa justa que defender y la esperanza de seguir adelante”.

“El ser humano es capaz de acciones maravillosas o de las peores iniquidades. Su asombrosa inteligencia es capaz de usar las leyes inalterables de la naturaleza para hacer el bien o el mal”.

“Importantes acontecimientos están teniendo lugar en Europa. Ignorarlos es como ser analfabetos sobre el drama actual”.

“Los oscuros nubarrones que se divisan hoy en el horizonte del mundo, no impedirán que los cubanos sigamos trabajando sin descanso en nuestros maravillosos programas sociales y culturales, conscientes de que estamos realizando una tarea humana sin paralelo en la historia”.

“El terror fue siempre instrumento de los peores enemigos de la humanidad para aplastar y reprimir la lucha de los pueblos por su liberación. No puede ser nunca instrumento de una causa verdaderamente noble y justa”.

“¡Nuestra independencia, nuestros principios y nuestras conquistas sociales los defenderemos con honor hasta la última gota de sangre, si somos agredidos!”