“Cuando la lucha se convierte en una lucha no de divisiones contra divisiones, sino en lucha de hombre contra hombre, y de hombre contra mujer, y de hombre contra jóvenes, adolescentes, hombres maduros y de todas las edades, esa es una lucha imposible para quien intente realmente apoderarse de este país.”

“Nuestra lucha de hoy es la del 68 y la del 95, la del Moncada, la del “Granma”, la de las misiones internacionalistas. Y hoy no somos cenizas, ¡no somos cenizas!, y tenemos más que nunca fuerzas con qué defendernos, armas con qué defendernos, ideas con qué defendernos, combatientes con qué defendernos, y capacidad de convertir en polvo y convertir en cenizas, con esa conducta, con ese ejemplo, con ese temple, más tarde o más temprano, a los que cometan la felonía, el crimen histórico incalificable de agredir a nuestra patria.”

“Las circunstancias históricas en que se desarrolló nuestra lucha demostraron que no podía siquiera calificarse de revolucionaria, si no era antimperialista y, además, socialista. Sólo el socialismo podía unir tan estrechamente a las grandes masas del pueblo para librar la gigantesca batalla moral, política, económica y social que teníamos por delante, así como para estar dispuestos a librarla en el terreno militar si el país era invadido. Era necesario conquistar toda la justicia, como había dicho Martí a Juan Gualberto Gómez.

"Debemos decir aquí, de una vez y por todas, que no necesitamos más que un partido, de la misma forma que Martí no necesitó más que un partido para hacer la lucha por la independencia de Cuba".

“Estamos luchando por lo mismo que lucharon nuestros compatriotas en el 68, en el 95, por lo mismo que lucharon nuestros obreros a lo largo de la historia del país colonizado por el imperialismo; estamos luchando por lo mismo que luchamos en el Moncada, en el "Granma", en la Sierra, en el Escambray, en Girón; defendiendo lo mismo que defendíamos en la Crisis de Octubre; defendiendo lo mismo que defendimos en nuestras gloriosas y victoriosas misiones internacionalistas”.

"Es preciso tener en cuenta que sobre nosotros influyó grandemente la lucha de la generación del 30; es preciso tener en cuenta que todos nosotros crecimos oyendo hablar de aquella epopeya y que como estudiantes universitarios todos los años nos reuníamos en la escalinata a conmemorar la caída de Rafael Trejo; que en nuestros oídos resonaron muchas veces los nombres de los que cayeron en aquella lucha, desde Mella hasta Guiteras; de que fue siempre para nosotros una fuente de inspiración aquel rol que la juventud del 30 había desempeñado en la lucha por la liberación nacional, en la lucha p

"Han pasado 45 años desde el ataque al Moncada. Lleva más de un siglo nuestra patria luchando por su independencia y por sus derechos. Treinta años lucharon --desde 1868 hasta 1898-- Maceo, Gómez y otros muchos combatientes; sufrieron la humillación de no poder enarbolar su bandera en esta heroica ciudad, de no poder siquiera penetrar en ella después de 30 años de abnegada, admirable y sacrificada lucha, pero llegó un día en que esas banderas se enarbolaron, en que sus ideas triunfaron, ideas que no fueron nunca estáticas y que nunca detuvieron su marcha ascendente.