“Nuestros principios son los de Baraguá. El imperio debe saber que nuestra Patria puede ser convertida en polvo, pero los derechos soberanos del pueblo cubano no son negociables”.
“Un país que se respete a sí mismo no necesita mercenarios, ni soldados, ni bases militares norteamericanas para combatir el narcotráfico, ni proteger la población en los casos de desastres naturales, o brindar cooperación humanitaria a otros pueblos”.
“Nuestro país es uno de los que más preparado está para enfrentar obstáculos, y no sólo ha dado pruebas de gran abnegación sino también de solidaridad con otros pueblos, como los esfuerzos que realizó en Haití antes del terremoto, y mucho mayores después”.
“Tanta bondad no le ha permitido comprender todavía que 50 años de bloqueo y de crímenes contra nuestra Patria no han podido doblegar a nuestro pueblo. Muchas cosas cambiarán en Cuba, pero cambiarán por nuestro esfuerzo y a pesar de Estados Unidos. Tal vez antes se derrumbe ese imperio”.
"Haciendo abstracción de los problemas que hoy angustian a la especie humana, nuestra Patria tuvo el privilegio de ser cuna de uno de los más extraordinarios pensadores que han nacido en este hemisferio: José Martí.
“Ya no solo es Cuba; son muchos los pueblos dispuestos a luchar hasta la muerte por su Patria”.
“Las proezas que ya nuestro país puede hacer en el campo de la medicina, el capital humano enorme con que cuenta no lo tiene ningún país del mundo; profesionales capaces de viajar a cualquier lugar del mundo por difícil que sea, que no los tienen los demás”.
“La conducta y las acciones de respuesta de Cuba frente a las provocaciones del imperio serán absolutamente pacíficas, pero golpearemos con toda la fuerza de nuestra moral y estaremos dispuestos a derramar hasta la última gota de sangre ante cualquier agresión bélica del imperio revuelto y brutal que nos amenaza. Nadie olvide un instante aquella grandiosa promesa del Titán de Bronce: quien intente apoderarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre si no perece en la contienda.”
"Esa es la Revolución, la que va buscando lo mejor de la patria, y con lo mejor de la patria prepara el futuro mejor de todos los cubanos. Y así vamos marchando hacia adelante con lo que tenemos;lo que tenemos no es perfecto, hemos recibido la herencia del pasado, la herencia en muchos aspectos negativa del pasado".
“La interpretación del Himno el 20 de octubre coincide con el hecho de armas con el que la Revolución alcanza la primera y más importante victoria sobre las tropas coloniales españolas. La capitulación de Bayamo y la entrada victoriosa de Céspedes, suponen la culminación del acto de rebeldía iniciado el 10 de octubre en el ingenio "La Demajagua", que marcó un viraje en la historia del país e hizo nacer, sobre los escombros de los primeros reductos coloniales, la nación cubana”.