"Vivimos una etapa en que los acontecimientos marchan por delante de la conciencia de las realidades que estamos padeciendo. Hay que sembrar ideas, desenmascarar engaños, sofismas e hipocresías, usando métodos y medios que contrarresten la desinformación y las mentiras institucionalizadas. La experiencia de 40 años de calumnias caídas sobre Cuba como lluvias torrenciales nos ha enseñado a confiar en el instinto y la inteligencia de los pueblos".
"Los pueblos lucharán, las masas desempeñarán importante y decisivo papel en esas luchas, que en el fondo será su respuesta a la pobreza y los sufrimientos que les han sido impuestos; mil formas creadoras e ingeniosas de presión y acción política surgirán."
"Ningún pueblo por sí solo, por grande y rico que sea —menos aún un mediano o pequeño país—, puede resolver por sí mismo y por sí solo sus problemas. Unicamente por visión estrecha, por miopía o ceguera política, o ausencia total de preocupación y sensibilidad por el destino humano, se puede negar esta realidad".
"No es mejor que otros nuestro pueblo; (...) No se trata de un gran pueblo de por sí, sino de un pueblo engrandecido por sí mismo, y su capacidad de hacerlo nace de la grandeza de las ideas y la justeza de las causas que defiende. No hay otras iguales; no las ha habido jamás".
“Nuestro país podrá ser barrido de la faz de la Tierra, pero jamás podrá ser conquistado y sometido.”
“Si los revolucionarios cubanos en otra época de la historia se hubiesen desalentado con las dificultades, no habría un país independiente llamado Cuba”.
“La interpretación del Himno el 20 de octubre coincide con el hecho de armas con el que la Revolución alcanza la primera y más importante victoria sobre las tropas coloniales españolas. La capitulación de Bayamo y la entrada victoriosa de Céspedes, suponen la culminación del acto de rebeldía iniciado el 10 de octubre en el ingenio "La Demajagua", que marcó un viraje en la historia del país e hizo nacer, sobre los escombros de los primeros reductos coloniales, la nación cubana”.
"Juan Miguel, ¡la Patria te agradece la firmeza y el coraje con que defendiste su honor y su justa victoria! Tú demostraste que, en momentos decisivos de la historia de un pueblo, la conducta de un hombre puede compensar la deshonra que le hayan ocasionado todos los traidores juntos, como aquellos que quisieron arrebatarnos a tu hijo".
"Juan Miguel, por salvar la vida de Elián, estuvo dispuesto a entregar su propia vida y arriesgar la de su esposa y su otro hijo. Mas, nunca estuvo dispuesto a comprar la entrega de aquel niño que tanto amaba al precio de la traición a la patria. Su conducta lo llenó de gloria y le ganó para siempre la admiración de su pueblo".
"Dejando de mencionar otros muchos acontecimientos inolvidables, en ninguna de las ocasiones mencionadas de nuestras luchas experimenté tan intensa emoción como cuando al abrirse la puerta del pequeño avión que los trajo de Estados Unidos, después de tantos meses de batallar sin tregua, vi emerger a las 7:53 de la tarde del 28 de junio las figuras de Juan Miguel y Elián. Un pequeño niño y un humilde padre cubano a quienes muy pocas personas conocían hace apenas unos meses, volvían convertidos en gigantes símbolos morales de nuestra patria".