“Yo sé, y todos sabemos, que con nuestro pueblo podemos contar en cualquier hora, en cualquier circunstancia y para cualquier sacrificio (EXCLAMACIONES DE: “¡Siempre, siempre!”), eso lo sabemos; pero nosotros estamos muy conscientes de que nuestro deber es conducirlo al triunfo, de que nuestro deber es agotar todos los recursos de la inteligencia y de la razón para conducirlo al triunfo.
“Y si un día, si cualquier día vemos que no tenemos todavía todo lo que necesitamos y todo lo que queremos, es porque no podemos, es porque no podemos. Nosotros no somos un país que heredara grandes riquezas: heredamos un país con mucho analfabetismo, un país subdesarrollado, un país sin desarrollo técnico; y todo eso lo tenemos que hacer nosotros. Por eso ustedes ven cuántas escuelas, cuántas universidades, cuántos institutos, porque estamos preparando al pueblo”.
“Nosotros no tenemos temor a explicar ningún problema; no debemos tenerlo nunca, porque nosotros sabemos que todas las cosas que se le explican al pueblo claramente, el pueblo las entiende. El pueblo sabe qué hacemos el máximo, el pueblo sabe que nos desvelamos, y que vivimos perennemente en la preocupación y en el deseo de mejorarlo todo, de producir más, de organizarlo mejor todo, de administrarlo mejor todo. Ese es nuestro deseo, nuestra preocupación, por esas cosas nos desvivimos”.
“(…) este pueblo no se rendiría nunca, es importante que el pueblo lo sepa, es importante que cada combatiente lo sepa, y por eso decimos que somos un pueblo invencible; y no hablamos pensando sino en nuestra fuerza, no hablamos pensando sino en nosotros. Y por eso este pueblo es digno del mayor respeto, y por eso a este pueblo tendrán que respetarlo hasta sus más encarnizados enemigos.
“Nuestro Partido y nuestras organizaciones de masas, y nuestro pueblo revolucionario, tienen que estar preparados para todas las fases, ¡para todas las fases! Solo convencidos de esto, solo sabiendo esto —y por eso es que podemos llamarnos un pueblo invencible”.
“Nosotros debemos aprovechar lo que la humanidad, lo que la inteligencia humana produce y, de la misma manera, debemos estar dispuestos siempre a facilitarles a los demás pueblos los descubrimientos que nosotros hagamos, las investigaciones que nosotros hagamos, los éxitos que nosotros tengamos. Y esa es la filosofía de nuestra Revolución: si recibimos de todos los pueblos, debemos estar dispuestos a facilitarles también nuestros conocimientos a todos los pueblos”.
“Todavía no podemos sentirnos orgullosos; quizás no lleguemos a estarlo nunca, quizás nunca lleguemos a estar satisfechos, y siempre el pueblo tendrá delante nuevas y nuevas aspiraciones, nuevas y nuevas tareas. Y, afortunadamente, la vida nos presenta ese incentivo, el incentivo de tener muchas cosas por delante que lograr, de tener muchas cosas por delante que conquistar”.
“(…) soy optimista sobre bases racionales y sólidas. Me inquieta el futuro, pero también creo cada vez más que la solución está al alcance de nuestras manos, si logramos hacer llegar la verdad a un número suficiente de personas entre los miles de millones que pueblan el planeta”.
“Nuestro país es uno de los que más preparado está para enfrentar obstáculos, y no sólo ha dado pruebas de gran abnegación sino también de solidaridad con otros pueblos, como los esfuerzos que realizó en Haití antes del terremoto, y mucho mayores después”.
“No hay pueblo que pueda ser dominado, no importa qué poderoso sea el enemigo ni cuántas tecnologías ni cuántos inventos tenga, porque lo que no se ha inventado nunca, ni se inventará, es la forma de dominar un pueblo rebelde, un pueblo decidido a luchar y a morir por los valores que considera más sagrados”.