"(...) es realmente admirable el grado de conciencia que se ha desarrollado en el país, el civismo de este pueblo, la disciplina de este pueblo, el espíritu de este pueblo; realmente, me siento orgulloso de todo el pueblo, tengo una fe extraordinaria en el pueblo de Cuba. Vale la pena sacrificarse por nuestro pueblo".
"(...) y si algún día hay que pelear contra un enemigo extraño o contra un movimiento que venga contra la Revolución, no pelearán cuatro gatos, peleará el pueblo entero".
"El crimen más grande que pueda cometerse hoy en Cuba, repito, el crimen más grande que pueda hoy cometerse en Cuba sería un crimen contra la paz. Lo que no perdonaría hoy nadie en Cuba sería que alguien conspirase contra la paz".
"Y el pueblo fue quien ganó esta guerra, porque nosotros no teníamos tanques, nosotros no teníamos aviones, nosotros no teníamos cañones, nosotros no teníamos academias militares, nosotros no teníamos campos de reclutamiento y de entrenamiento, nosotros no teníamos divisiones, ni regimientos, ni compañías, ni pelotones, ni escuadras siquiera".
"Cuando yo oigo hablar de columnas, cuando oigo hablar de frentes de combate, cuando oigo hablar de tropas más o menos numerosas, yo siempre pienso: he aquí nuestra más firme columna, nuestra mejor tropa, la única tropa que es capaz de ganar sola la guerra: ¡Esa tropa es el pueblo!"
"(...) cuando no tengamos delante al enemigo, cuando la guerra haya concluido, los únicos enemigos de la Revolución podemos ser nosotros mismos".
"Porque nos sentimos agredidos injustamente, porque nos sentimos ofendidos de que se levante cualquier borracho en el Senado de Estados Unidos, a hablar de intervención aquí, en los asuntos internos de Cuba; porque nos sentimos indignados de que se ultraje y se amenace nuestra soberanía, porque es una ofensa a la que no tiene derecho nadie contra nuestro pueblo, que ha sabido respetar los derechos de los demás pueblos, y que no ha hecho más que luchar heroicamente por su libertad, por sus derechos humanos, y por su soberanía".
"(...) porque la soberanía y la libertad es un derecho esencial de las naciones y reconocido por todos los pueblos del mundo. Y mientras más poderoso sea un país, más obligado está a respetar a los pueblos pequeños que no nos hemos metido con ellos".
"¡Y cuando un pueblo se yergue con sus virtudes, su valor y, sobre todo, su derecho, es un pueblo al que hay que respetar!"
"¡Somos una nación pequeña, pero digna de respeto! ¡Somos una nación pequeña en tamaño, pero grande en dignidad! ¡Somos una nación pequeña en tamaño, pero a la que hay que respetar, sencillamente, porque el cubano ha demostrado que sabe morir; porque, sencillamente, el pueblo cubano ha demostrado que a pesar de los tanques, y los cañones y las bombas y los aviones y a pesar de los miles y miles de soldados, más miles de los que nos puedan mandar más nunca, supimos arrebatarles las armas de la mano, supimos conquistar a sangre y fuego nuestra libertad!"