“Es enorme el esfuerzo que debemos realizar para hacer las cosas que las circunstancias históricas nos exigen en este momento. Bien ha valido la pena luchar como hemos luchado, resistir como hemos resistido, y empezar a marchar como estamos empezando a marchar hacia adelante”.
“Solo un pueblo revolucionario, un país revolucionario, un país en revolución podía soportar lo que soportó el país y resistir lo que resistió el país para empezar a levantarnos”.
“Si de soldados se trata para defender el país, es todo el pueblo, no puedo hacer la comparación; pero si de maestros se trata para predicar las ideas más nobles y las ideas más revolucionarias, digo también que tenemos a todo el pueblo como maestros”.
“Hay que buscar conceptos y hay que tener ideas que permitan un mundo viable, un mundo sostenible, un mundo mejor”.
“Lo que hagamos ahora de nosotros depende; el triunfo definitivo de nosotros depende, porque en nosotros está la fuerza para llevarla adelante o la debilidad que la haga fracasar”.
“Hay que sembrar dignidad, porque los pueblos pequeños, los pueblos pequeños como el nuestro, solo pueden sobrevivir y marchar adelante con mucha dignidad; los pueblos pequeños solo se salvan de la sumisión cuando tienen mucha dignidad. Porque solo la dignidad, que quiere decir también valor, que quiere decir espíritu de sacrificio, que quiere decir heroísmo, salva a los pueblos e inspira respeto”.
“Ningún país aislado tiene ni puede tener respuesta a los problemas que hoy enfrenta el mundo”.
“Fomentemos, pues, la virtud, fomentemos la dignidad, reverenciemos cada vez más a nuestros fundadores, recordemos cada vez más a nuestro Apóstol, más cada año y no por un motivo solo de gratitud, sino por ser necesidad, porque los necesitamos, porque necesitamos que con nosotros libren las batallas que estamos librando; recordémoslo y venerémoslo cada vez más y con más fervor”.
“Fomentemos, pues, la virtud, fomentemos la dignidad, reverenciemos cada vez más a nuestros fundadores, recordemos cada vez más a nuestro Apóstol, más cada año y no por un motivo solo de gratitud, sino por ser necesidad, porque los necesitamos, porque necesitamos que con nosotros libren las batallas que estamos librando; recordémoslo y venerémoslo cada vez más y con más fervor”.
“La apelación vulgar del capitalismo imperial al egoísmo individual, predicado hace casi 240 años por Adam Smith como la causa de las riquezas de las naciones; es decir, ponerlo todo en manos del mercado. Eso crearía riquezas sin límites en un mundo idílico”.