"Se habla con frecuencia de los derechos humanos, pero hay que hablar también de los derechos de la humanidad. ¿Por qué unos pueblos han de andar descalzos para que otros viajen en lujosos automóviles? ¿Por qué unos han de vivir 35 años para que otros vivan 70? ¿Por qué unos han de ser míseramente pobres para que otros sean exageradamente ricos? Hablo en nombre de los niños que en el mundo no tienen un pedazo de pan; hablo en nombre de los enfermos que no tienen medicinas; hablo en nombre de aquellos a los que se les ha negado el derecho a la vida y la dignidad humana."
"Nosotros no somos obstáculos a una solución de paz, a una verdadera solución de paz. Nosotros no somos un pueblo guerrero ni un pueblo belicista. Somos un pueblo pacífico, pero ser pacífico no quiere decir dejarse atropellar, ni mucho menos, porque cuando el atropello viene somos todo lo guerrero que necesitemos ser para defendernos. ¡Y los hechos lo han demostrado! Nosotros no seremos obstáculo nunca a una verdadera solución de paz."
"(…) Rectificaremos los errores porque es nuestro deber, porque el poder debe ser justo, y porque siendo el poder revolucionario la autoridad adonde debe acudir cualquiera que se sienta víctima de una injusticia, es deber del poder hacer que cada ciudadano se sienta seguro(...)"
"Creo que todo el mundo está de acuerdo que sobre el hambre no hay hombre libre, porque un hombre libre con hambre se vende, se desespera; sobre la ignorancia tampoco, porque para el hombre que no sabe leer ni escribir no hay democracia posible. Es una mentira, y los que digan que una democracia es posible con esas ideas, son unos falsos, unos hipócritas y mentirosos, que no dicen a los pueblos las verdades que hay que decir... porque nos hemos acostumbrado a comulgar con ciertos convencionalismos, con ciertas mentiras, con ciertas posturas."
"La batalla por la paz y la integridad de Iraq es una batalla política y no militar. Si la verdad puede ser asegurada, si la mentira puede ser vencida, la paz en la región aún puede salvarse, con beneficio incluso para el propio pueblo de Estados Unidos. En esa guerra sólo ganarían los productores de armas o los que albergan el imposible sueño de que 6.300 millones de seres humanos, hambrientos y pobres en su inmensa mayoría, puedan gobernarse por la fuerza."
"No queremos lucha, no queremos guerra. No tenemos que hacer papel de valientes; creo que ni ellos mismos dudan del valor de nuestro pueblo. Queremos paz, y vuelvo a repetir la idea: trabajaremos por la paz hasta el límite de lo que admiten el honor y la dignidad de nuestro país, y nuestro sentido de responsabilidad, porque no queremos una victoria como la de Girón, ni cien victorias como la de Girón.
"Una paz con respeto, una paz con derechos, una paz con independencia y una paz con seguridad para todos los pueblos del mundo, ¡esa es la paz por la que todos debemos luchar!"
"Fuimos condenados en Ginebra por quienes consideran que ese mar de pueblo aquí reunido, cuya imagen puede observarse desde cualquier rincón del mundo, ha sido privado de sus derechos humanos. Con toda seguridad que ninguno de los que en América Latina promovieron, co-auspiciaron o apoyaron ese proyecto, podría reunir en la capital de sus respectivos países el 5% de los ciudadanos aquí reunidos."
"Cuando hablan de derechos humanos, ¿qué país ha respetado más que nuestro país los derechos humanos? Una Revolución que en más de 36 años no ha conocido un desaparecido, cosa de la cual se habla en los periódicos todos los días: desaparecidos, represiones, matanzas, la policía contra el pueblo lleno de escafandras, de palos y de cosas, eso ustedes lo ven por televisión en todas partes, incluso en Europa.
"No encontrarán ustedes en Cuba forma alguna de crimen organizado, ni el clima generalizado de violencia que caracteriza a la gran mayoría de las sociedades actuales, y que tanta preocupación causa con toda razón a quienes siguen de cerca la evolución de estos fenómenos. No verán en las calles de nuestras ciudades niños abandonados, ni observarán las situaciones extremas de miseria y desamparo que se aprecian incluso en las opulentas capitales de muchas potencias desarrolladas. No advertirán la presencia de la droga, ni del juego, ni de la prostitución, ni de la mendicidad.