"No me sublevo contra los sentimientos religiosos del hombre: respetamos esos sentimientos, respetamos el derecho del hombre a la libertad de creencia y de culto".

“Los pueblos no creen ni pueden creer en la gente que se equivoque con frecuencia, los pueblos no creen ni pueden creer en gente ciega”.

"Los más fanáticos defensores y creyentes del mercado han terminado convirtiéndolo en una nueva religión.  Surge así la teología del mercado.  Sus académicos, más que científicos, son teólogos;  es para ellos una cuestión de fe.  Por respeto a las verdaderas religiones practicadas honestamente por miles de millones de personas en el mundo y a los verdaderos teólogos, podríamos sencillamente añadir  que la teología del mercado es sectaria, fundamentalista y antiecuménica".

"Queremos un mundo sin hegemonismos, sin armas nucleares, sin intervencionismos, sin racismo, sin odios nacionales ni religiosos, sin ultrajes a la soberanía de ningún país, con respeto a la independencia y a la libre determinación de los pueblos, sin modelos universales que no consideran para nada las tradiciones y la cultura de todos los componentes de la humanidad, sin crueles bloqueos que matan a hombres, mujeres y niños, jóvenes y ancianos, como bombas atómicas silenciosas".

"Hay muchas más cualidades en los principios religiosos que los que son únicamente políticos, a pesar de que estos se refieren a los ideales materiales y físicos de la vida. También muchas de las obras artísticas más inspiradas nacieron de manos de personas religiosas, un fenómeno de carácter universal".

“Luchar por la paz es el deber más sagrado de todos los seres humanos, cualesquiera que sean sus religiones o país de nacimiento, el color de su piel, su edad adulta o su juventud”.

“Yo podría definir la Iglesia de la Liberación o la Teología de la Liberación, como un reencuentro del cristianismo con sus raíces, con su historia más hermosa, más atractiva, más heroica y más gloriosa (…)”

“Nos gustaría una Iglesia unida, apoyando las justas reivindicaciones de los pueblos del Tercer Mundo y de toda la humanidad, y, de modo especial, las de América Latina, donde están o estarán en breve tiempo, al ritmo de crecimiento que llevamos, la mayoría de los católicos del mundo y también los más pobres”.

“Yo les recordaba a los obispos que si la Iglesia tiene misioneros, nosotros tenemos a los internacionalistas. Si ustedes aprecian ese espíritu de sacrificio y otros valores morales, esos son los valores que nosotros exaltamos, dignificamos, y tratamos de llevar a la conciencia de nuestros compatriotas”.

“(…) un verdadero marxista desconfiaría de un falso cristiano, y un verdadero cristiano desconfiaría de un falso marxista”.