“El deber de los revolucionarios, el primero de todos, es usar métodos revolucionarios, y llevar al pueblo por los caminos de la revolución y los sentimientos de la revolución y el estilo de la revolución; de lo contrario, no podría crearse ninguna sociedad nueva”.
“La Revolución, sobre todo, vale por lo que significa de esperanza para los que nunca tuvieron esperanza, por lo que significa de atención y de recuerdo para los que siempre fueron olvidados; por lo que significa para el hombre, que lo ha redimido, que permite que hoy cualquier hombre humilde del pueblo no se sienta avergonzado de ser pobre, no se sienta avergonzado de ser humilde”.
“No se actúa en vano cuando se actúa con honestidad y con justicia; no se actúa en vano cuando se sirve al pueblo, cuando se dictan leyes revolucionarias a favor del pueblo, porque es un hecho cierto, es un hecho evidente hasta lo increíble, que el pueblo no falla, que el pueblo responde”.
“Sin revolución no se habría podido soñar siquiera con empezar a desarrollar en nuestra patria un gran movimiento deportivo”.
“La Revolución tiene que ocuparse de la educación física y del deporte como una cuestión fundamental para el país”.
“Revolución no significa ser rico mañana, ni ser rico pasado mañana, ni ser rico el año que viene. Porque lo que se dejó de hacer en decenas de años, los pueblos, por mucho que quieran, no lo pueden hacer en un día ni en un año”.
“¿Qué es la revolución? ¿De dónde nace la revolución sino de la explotación, de la injusticia, que engendran la pobreza, la miseria y la ignorancia? Una revolución es precisamente una lucha contra esas injusticias, contra esa explotación”.
“De lo que ningún imperialista podrá acusar jamás a la Revolución Cubana ni a ningún revolucionario cubano es de la falta de pureza de intenciones, de la falta de honradez, de la falta de sinceridad. ¡De eso no nos podrán acusar jamás! No podrán acusar jamás a la Revolución de mentir, de engañar, de presentar la Revolución como un fenómeno idílico, de exagerar sus méritos”.
“Si los revolucionarios ocultásemos la ignorancia de los pueblos estaríamos también ocultando una de las causas de las revoluciones”.
"Y si de confesiones se trata, cuando terminé en esta universidad yo me creía muy revolucionario y, simplemente, estaba iniciando otro camino mucho más largo. Si yo me sentía revolucionario, si me sentía socialista, si había adquirido todas las ideas que hicieron de mí, y no podía haber ninguna otra, un revolucionario, les aseguro con modestia que hoy me siento diez veces, veinte veces, tal vez, cien veces más revolucionario de lo que era entonces. Si entonces estaba dispuesto a dar la vida, hoy estoy mil veces más dispuesto a entregar la vida que entonces".