“La Revolución no se acobarda frente al ataque, la Revolución no se debilita frente al ataque, sino que se crece, que se hace más fuerte, porque esta es la Revolución de un pueblo valiente y peleador”.

“La fortaleza de la Revolución reside ante todo en el pueblo, en que contamos con un Partido firmemente establecido y estrechamente vinculado al pueblo, con organizaciones de masas capaces de cumplir su cometido, con instituciones de gobierno prestigiosas y cuya competencia mejora sistemáticamente, con una economía en desarrollo”.

“Cada día marcha la Revolución por senderos más firmes, con paso más seguro; cada día comprendemos mejor los problemas, cada día trabajamos mejor, y eso nos brinda la imagen de un porvenir risueño. Nosotros queremos alcanzar ese porvenir, nosotros no esperamos de nada más que de nuestro esfuerzo ese porvenir”.

“Nosotros tenemos que ser un pueblo espartano; nosotros tenemos que ser un pueblo luchador. Sería imperdonable que nos durmiésemos sobre laureles; sería imperdonable que nos confiásemos irrazonablemente; sería imperdonable que dejásemos de tomar todas las medidas para garantizar la supervivencia de nuestro pueblo y la supervivencia de nuestra Revolución. Sería imperdonable, no estaríamos a la altura de la obra que estamos haciendo, no estaríamos a la altura del momento histórico que vive la humanidad, si cometiésemos la falta de dormirnos.

“La Revolución es algo que tiene una ruta trazada, una serie de principios a los cuales se ajusta, y, además, una serie de principios fundamentales que es necesario dejar bien sentados para que la Revolución se pueda desarrollar pacífica y ordenadamente”.

“Nadie puede decir que tiene toda la verdad; nadie puede declarar hoy, en medio de la enorme complejidad del mundo, que tiene toda la verdad. Nosotros tenemos nuestras verdades aquí, surgidas de nuestra experiencia, aplicables a nuestras condiciones: y tenemos nuestras deducciones y nuestras conclusiones; pero nunca hemos pretendido ser catedráticos, nunca hemos pretendido ser monopolizadores de las verdades revolucionarias”.

“Los imperialistas saben que sin revolución no hay desarrollo, y se sienten impotentes frente a la realidad de que el mundo crece, de que el mundo se desarrolla, aumenta la población y aumenta inevitablemente —como un fenómeno natural e inevitable— la conciencia revolucionaria”.

“Y no habrá sociedad más libre, no habrá sociedad superior, no habrá sociedad más justa, no habrá sociedad más humana, no habrá sociedad más feliz. Ese es el camino que la Revolución traza, ese es el objetivo que la Revolución busca; y lo busca con tesón, con fe, con esfuerzo, con trabajo, con sacrificio, sin demagogia, sin falsas promesas.”

“Sabemos que en cualquier circunstancia estamos dispuestos y resistiremos todo, ¡y resistiremos a todo! Sabemos que nada podrá aplastar la Revolución, pero sabemos también que cada esfuerzo nuevo que hacemos nos hace más fuertes, hace a nuestra Revolución más fuerte, hace a nuestra Revolución más segura y hace a nuestra Revolución más libre; hace a nuestro pueblo más dueño de su destino, ¡hace a nuestro pueblo más señor soberano de su ideología y de su conciencia revolucionaria!”

“La Revolución ha traído nuevas ideas, una nueva ideología; la tarea de la actual generación es desarrollar esas ideas, desarrollar esa ideología y defender resueltamente esa ideología”.