“(…) se puede ser marxista sin dejar de ser cristiano y trabajar unido con el comunista marxista para transformar el mundo. Lo importante es que en ambos casos se trate de sinceros revolucionarios dispuestos a suprimir la explotación del hombre por el hombre y a luchar por la distribución justa de la riqueza social, la igualdad, la fraternidad y la dignidad de todos los seres humanos, es decir, ser portadores de la conciencia política, económica y social más avanzada, aunque se parta, en el caso de los cristianos, de una concepción religiosa”.
“El turismo se puede desarrollar porque es un recurso económico del país, proveniente de los recursos de nuestro cielo, de nuestros mares, de nuestra atmósfera; no somos petroleros, tenemos que explotar el sol, el mar, el aire y las bellezas naturales de nuestro país. Pero que nadie se imagine aquí jamás un turismo de juegos, de casino, de prostitución, o cosas por el estilo, ¡porque primero nos morimos de hambre hasta el último ciudadano de este país antes que consentir ninguna violación de esa índole a la moral de nuestro pueblo, a la ética de nuestra Revolución!”
“Lo que nosotros esperamos de ustedes —naturalmente que con la ayuda de la Revolución, con el máximo de ayuda por parte de su gobierno revolucionario— es que le demos un impulso técnico a la agricultura, que hagamos cosas racionales, que tengamos presente los intereses del país, que actuemos como verdaderos revolucionarios, que profundicemos la conciencia, que censuremos al que especula, que luchemos contra el que introduce los vicios, introduce la holgazanería en el seno de los campesinos”.
“(…) como revolucionarios y hablando en términos amplios, hemos expuesto un concepto revolucionario, un concepto de estrategia revolucionaria válido para nuestro pueblo y válido para cualquier pueblo: la necesidad de estrechar filas, la necesidad de unir, la necesidad de coordinar, la necesidad de que todos los revolucionarios arriben a estrategias comunes de lucha”.
“La Revolución realiza una tarea ennoblecedora del hombre, dignificadora del hombre y sus mejores valores. Es precisamente la Revolución, la Revolución que busca una sociedad justa, un modo de vida superior, una sociedad más elevada, la que pone en sus niveles más altos los valores patrióticos y los valores humanos. El derecho del hombre a adquirir una cultura, a una escuela, a trabajar, a vivir. El derecho del hombre a la verdadera felicidad”.
"Estamos obligados a un esfuerzo cada vez mayor para ser más eficientes, para lograr más éxitos, para resolver nuestros problemas fundamentales, para consolidar lo que hemos alcanzado, para seguir siendo ejemplo para el mundo, no solo ejemplo de lo que somos, sino ejemplo de lo que no estamos dispuestos a ser. Ejemplo no solo de los que marchan hacia adelante, sino ejemplo de los que jamás retrocederán”.
“La Revolución tiene que ocuparse de la educación física y del deporte como una cuestión fundamental para el país” (…) “Sin revolución no se habría podido soñar siquiera con empezar a desarrollar en nuestra patria un gran movimiento deportivo”.
“En nuestro país la fuerza de la Revolución está en la unidad, ¡la fuerza de la Revolución está en la unidad! ( ...) Pero creemos que hay que tener conciencia muy clara de la importancia que tiene la unidad de la fuerza revolucionaria”.
“Hoy la Revolución Cubana es una trinchera levantada a nivel mundial y, aunque en aquella época ya los cubanos se preocupaban extraordinariamente, y Martí se preocupaba de manera especial del papel que jugaría la independencia de Cuba en los destinos de América Latina, hoy la independencia de Cuba interesa no solo a los destinos de la América Latina, sino a los destinos de todo el mundo”.
“El período que hoy atravesamos y estamos superando en Cuba nos ha enseñado cuántas variantes son posibles en el desarrollo de la economía y en la solución de los problemas. Basta con que el Estado desempeñe su papel y haga prevalecer los intereses de la nación y del pueblo”.