"¡Esta Revolución es del pueblo! Y es al pueblo a quien le corresponde defenderla; es al pueblo a quien le corresponde preservarla de vicios, de injusticias y de errores; es al pueblo a quien le corresponde imponer ese espíritu de justicia y de rectitud, y es solo el pueblo quien puede imponerlo".
“El revolucionario es una síntesis de la sensibilidad humana, del sentimiento natural de rechazo a la injusticia y a la opresión”.
“¡Es deber del pueblo, es deber de la Revolución, es deber de la patria, abrirle paso a la inteligencia, abrirle oportunidad a la inteligencia, abrirle paso a la vocación, abrirle paso a la virtud y al mérito!”
“Si detrás de la patria soberana, si detrás de la bandera libre, si detrás de la Revolución redentora no hubiera un pueblo firme y heroico como este, la patria ni sería libre ni la bandera sería soberana, ni la Revolución marcharía adelante con la firmeza inquebrantable con que marcha”.
"Por la mente del fundador del olimpismo no pasaba el deporte tarifado ni el mercado de atletas. Ese fue también el noble objetivo de la Revolución cubana, lo cual implicaba el deber de promover tanto el deporte como la salud, la educación, la ciencia, la cultura y el arte, que fueron siempre principios irrenunciables de la Revolución".
"Cuba es hoy inspiración y esperanza para muchos. La vocación humanista y justiciera de la Revolución es referencia para quienes creen en la posibilidad de un mundo mejor al de la barbarie, la violencia, el egoísmo y el derroche en el cual los poderosos nos han sumido".
"A pesar de que nosotros somos un país pobre y somos un país subdesarrollado, pero consideramos nuestra obligación más sagrada cooperar con otros pueblos que están menos desarrollados y son más pobres que nosotros. Ese es un principio sagrado de la Revolución Cubana, eso es lo que nosotros llamamos el internacionalismo, porque consideramos que todos los pueblos somos hermanos y que antes que la patria está la humanidad".
"La Revolución nos inculcó a todos la idea de la fraternidad y la solidaridad humana. A todos nos hizo hermanos entrañables en los que la sangre de uno pertenece a todos y la sangre de todos pertenece a cada uno de los demás. Por eso el dolor es de todos, el luto es de todos, pero la invencible y poderosa fuerza de millones de personas es nuestra fuerza.
“La Revolución, primero que nada, tenía que ganar a las conciencias, y las conciencias de los trabajadores fueron ganadas para la Revolución en la misma medida en que la Revolución era, cada vez más y más, la Revolución de los trabajadores; en la misma medida en que la Revolución se profundizaba, en la misma medida en que la lucha de clases estallaba con toda su fuerza.”
“No es cuestión de hombres. Ha sido un privilegio para muchos de nosotros haber estado aquí en la Revolución durante muchos años. Es un honor el que nos hacen los imperialistas cuando nos quieren expulsar de la Revolución, cuando nos quieren expulsar de la patria, cuando nos quieren expulsar de nuestras responsabilidades, porque saben que con nosotros no hay arreglo indigno. ¡Pero se equivocan! ¡No importa los que estén aquí; detrás de los que están aquí, vendrán otros como ustedes y serán iguales o mejores que nosotros!