“A todos nos corresponden enormes responsabilidades y deberes si queremos ganar la batalla por la supervivencia de nuestra especie, hoy amenazada por riesgos globales jamás imaginados. De nuevo se avizoran en el horizonte las posibilidades de una guerra fría y el inicio de una desesperada carrera armamentista, ya que ninguna gran nación o grupo de naciones, con los medios científicos y técnicos necesarios, se resignarán a quedar desarmadas frente a un temible, agresivo e insaciable adversario”.

"El mundo está desesperadamente necesitado de una unidad, y si no conseguimos conciliar el mínimo de esa unidad, no llegaremos a ninguna parte".

"(...) todo lo que contribuya hoy al subdesarrollo y la pobreza constituye una violación flagrante de la ecología. Decenas de millones de hombres, mujeres y niños mueren cada año en el Tercer Mundo a consecuencia de esto, más que en cada una de las dos guerras mundiales. El intercambio desigual, el proteccionismo y la deuda externa agreden la ecología y propician la destrucción del medio ambiente".

“Cualquier gobierno del mundo está obligado a respetar el derecho a la vida de cualquier nación y del conjunto de todos los pueblos del planeta”.

“Los pueblos están en el deber de exigir a los líderes políticos su derecho a vivir. Cuando la vida de su especie, de su pueblo y de sus seres más queridos corren semejante riesgo, nadie puede darse el lujo de ser indiferente, ni se puede perder un minuto en exigir el respeto a ese derecho; mañana sería demasiado tarde”.

“(…) en ningún otro minuto de la historia humana la paz es tan necesaria, porque en ningún otro minuto de la historia humana la guerra significa tanta destrucción y tanta muerte. En ningún otro minuto de la historia humana la idea de la guerra es tan terrible como en este momento”.

“(…) cuando más se acerca la humanidad hacia la era en que ha de desaparecer la explotación del hombre por el hombre, más fundada es la esperanza de la humanidad por la paz, y más grandes son las ansias de paz de la humanidad”.

“Luchar por la paz es el deber más sagrado de todos los seres humanos, cualesquiera que sean sus religiones o país de nacimiento, el color de su piel, su edad adulta o su juventud”.

“(…) en los propios Estados Unidos crece el movimiento por la paz, como en los propios Estados Unidos son cada vez más numerosas las manifestaciones populares en favor de la paz contra la política guerrerista de los imperialistas, contra la carrera armamentista, porque es un interés de toda la humanidad. Y es por eso que toda la humanidad, de distintas formas, de las formas que sean necesarias, ha de contribuir a la lucha por la paz”.