“Un país poseedor de una cultura general integral, que comprende no solo los conocimientos profesionales, sino los conocimientos relacionados con las ciencias, las letras y las humanidades. Será por amplio margen, en breve tiempo —y en algunas cosas lo somos ya—, el país más culto del mundo”.

“En nuestra época los problemas son cada vez más complejos y las noticias se propagan a la velocidad de la luz, como muchos conocen. Nada ocurre hoy en nuestro mundo, que no nos enseñe algo a los que deseamos y somos capaces todavía de comprender nuevas realidades”.

“Las ideas son y serán siempre el arma más importante. La experiencia vivida nos enseña que si un día nuestro país fuese agredido e incluso ocupado por fuerzas poderosas, cada hombre o mujer dondequiera que se encuentre puede ser un ejército; cuando un combatiente o un grupo de ellos quede incomunicado o aislado, debe y puede asumir la responsabilidad de sus acciones y continuar la lucha”.

“Supimos seguir adelante cuando todo un sector del mundo progresista emergido de la profunda revolución social que tuvo lugar a principios del pasado siglo, a pesar de epopeyas grandiosas, se derrumbó ante el viejo adversario capitalista porque no supo superar sus propios errores y enfrentar con éxito la anacrónica ideología, y las sucias mañas del sistema opresivo y explotador que se pretendía superar para cambiar al mundo”.

“(…) soy optimista sobre bases racionales y sólidas. Me inquieta el futuro, pero también creo cada vez más que la solución está al alcance de nuestras manos, si logramos hacer llegar la verdad a un número suficiente de personas entre los miles de millones que pueblan el planeta”.

“(…) lo mejor siempre será tener una causa justa que defender y la esperanza de seguir adelante”.

“El ser humano es capaz de acciones maravillosas o de las peores iniquidades. Su asombrosa inteligencia es capaz de usar las leyes inalterables de la naturaleza para hacer el bien o el mal”.

“Lo que define a una revolución es tanto el apoyo de los más sanos, de los sectores más sanos de un país, como el odio de los sectores más envilecidos y más corrompidos”.

“(…) lo que define la pureza de una revolución, la hermosura de una revolución y el atractivo de una revolución, el brillo como de sol de una revolución, es la actitud de los jóvenes ante las revoluciones”.

“Compórtense siempre como jóvenes conscientes de la tarea que los espera, como jóvenes conscientes de una nueva etapa en la historia del hombre”.