“Hoy no se le rinde tributo al Che una vez al año, ni una vez cada 5, 10, 15, 20 años; hoy se le rinde homenaje al Che todos los años, todos los meses, todos los días, en todas partes, en una fábrica, en una escuela, en una unidad militar, en el seno de un hogar, entre los niños, entre los pioneros que quién puede calcular cuántos millones de veces han dicho en estos 20 años: "¡Pioneros por el comunismo, seremos como el Che!”.
“En la etapa actual del mundo, cuando alrededor de doscientos países han sido reconocidos como Estados independientes con derecho a participar en la Organización de Naciones Unidas —ridícula ficción jurídica—, la única posibilidad de forjar una esperanza consiste en llevar a las masas, de forma serena y razonada, el hecho real de que todos los habitantes del planeta están corriendo el enorme riesgo”.
“Y mal anda un imperio cuando su arma más poderosa, la mentira empieza a fallarle; cuando su instrumento más poderoso, cuando su garra más hiriente, que es la mentira, empieza a ser inofensiva, empieza a ser ineficaz, empieza a ser inútil, porque, al fin y al cabo, nos estamos vacunando”.
“Esperamos que las futuras generaciones cuando se reúnan lo hagan para plantearse otros problemas, otras metas, otros objetivos, que los problemas que ocupan hoy la atención de ustedes hayan sido vencidos; que no sueñe el imperio con que nos va a tener eternamente esclavizados, eternamente dependientes, eternamente sometidos”.
“Es muy importante que los compañeros vayan con humildad, con mucho respeto para todos los demás, con mucho respeto para los trabajadores y los demás que no han tenido la oportunidad de estudiar; no ser autosuficientes con ellos, ser compañeros, explicarles las cosas, comprender cuánto hay de ignorancia en los demás y comprender a la vez que como cada año serán más y más los que se gradúen, llegará el tiempo en que en el campo no haya nadie que no sea un técnico, llegará el tiempo en que en el campo no haya nadie que no sea un técnico”.
“Todos somos parte de algo mucho mayor que nosotros, que es la patria, el pueblo; nuestras vidas son parte de la vida infinita e inmortal de la nación cubana y de nuestro pueblo revolucionario”.
“Y creo que es muy importante que todo joven que se está formando en la Revolución, sepa y se haga la idea de que bajo la Revolución y que en el mundo que nosotros queremos hacer, cada responsabilidad, cada honor, cada átomo de confianza se lo tiene que ganar trabajando, se lo tiene que ganar superándose, se lo tiene que ganar cumpliendo el deber”.
“Lo que nos enseñaron los patriotas que lucharon por nuestra independencia, lo que nos enseñó nuestra historia y lo que nos enseñó nuestra propia lucha de liberación para alcanzar la definitiva independencia de Cuba, y eso significa alcanzar el derecho a crear un mundo mejor, una sociedad más próspera, un pueblo mucho más feliz”.
“El trabajador en el socialismo sabe por qué trabaja, no trabaja solo para él; trabaja para su patria, para la sociedad, para todo el pueblo, para sus hijos, para sus seres más queridos, para sus padres y sus abuelos —si los abuelos viven—, para que tengan una atención médica también los abuelos, o tengan un lugar donde ir si están solos o no hay quien los atienda, y para que reciban una pensión, para que no haya nadie olvidado.
“El deber de los revolucionarios, el primero de todos, es usar métodos revolucionarios, y llevar al pueblo por los caminos de la revolución y los sentimientos de la revolución y el estilo de la revolución; de lo contrario, no podría crearse ninguna sociedad nueva”.