“Esta libertad de que goza nuestro pueblo no se la dejará volver a arrebatar jamás, estos ideales y estos sueños y estas realidades no podrán arrebatárselas jamás al pueblo de Cuba”.
“Solamente una gran causa y solamente un gran ideal es capaz de reunir al pueblo así”.
“Por primera vez en nuestra historia el pueblo se siente dueño de sus propios destinos; por primera vez en nuestra historia, el pueblo está viendo realizar aquellas cosas por las cuales ha estado clamando puede decirse que desde hace más de un siglo, y como el pueblo está consciente de esa batalla, del minuto que está viviendo”.
“En nuestros corazones no hay odio hacia el norteamericano, como no hay temor hacia los poderosos, como no hay temor a los que han querido destruirnos, y sabremos ser amigos con la misma dignidad con que hemos defendido nuestra causa, nuestra justicia, nuestra Revolución”.
“Cuando no existe la razón, cómo cualquier mentira, cualquier argumento disparatado se utiliza para justificar lo injustificable”.
“No es un sueño ni es un imposible que un día todos esos recursos fabulosos que servirían para educar, para enseñar y para mejorar al hombre, puedan ser dedicados a esos fines de carácter humano”.
“Hay que cultivar valores, no queda otra alternativa, dentro del máximo de libertad, porque los valores auténticos son aquellos que se practican en medio de la mayor libertad del mundo”.
“Si vamos a hablar de ideología, hablemos de la ideología de salvar el mundo primero y perfeccionar el mundo; no después, sino cuanto antes mejor, y tratar de salvarlo y perfeccionarlo desde ahora. Cuando lo hayamos salvado, lo podremos seguir perfeccionando mucho más”.
“Un problema terrible (…) que estamos padeciendo es el de la agresión a nuestras identidades nacionales, la agresión despiadada a nuestras culturas, como jamás ha ocurrido en la historia, la tendencia hacia una monocultura universal. ¿Se puede concebir un mundo semejante? No se trata de un mundo que combine la riqueza y la cultura de muchos países, sino de un orden mundial que, por definición, destruye la cultura, una globalización que destruye inexorablemente la cultura”.
“A nuestro país, en su condición de Estado revolucionario, le resulta posible consagrar una gran parte de la batalla a esa lucha por el futuro, a esa lucha contra la globalización neoliberal que nos aplasta a todos y que amenaza con aplastarnos a todos. No es la lucha contra la globalización como fenómeno inexorable; es la lucha por una globalización humana y una globalización justa”.