“Un colosal engaño es lo que se percibe hoy cuando surgen problemas que insinúan el posible estallido de una guerra con el empleo de armas que podrían poner fin a la existencia humana”.

“Las convicciones más profundas, a prueba del tiempo y los vaivenes de la vida, no se alcanzan en un día. Hay que vencer antes muchas tendencias que llevamos dentro”.

“Y gracias a los hombres que en condiciones muy adversas, a los hombres que en la era republicana libraron una lucha desigual contra la penetración yanki, hombres que arrancan desde Juan Gualberto Gómez y Sanguily, que se opusieron tenazmente a esa penetración, hasta los hombres que en las décadas del 20 y del 30 se inmolaron y cayeron luchando para que sobreviviera la nacionalidad cubana, el espíritu nacional cubano, para que el alma nacional no fuese absorbida por el extranjero poderoso; gracias a esos, a esa obra de generaciones, a esa tradición, nosotros hemos podido cosechar esta madur

“Los grandes forjadores de nuestros sueños, a los que consagraron su existencia, que llegaron a conocer las entrañas del monstruo imperialista y con relación a los pueblos iberoamericanos, el “gigante de las siete leguas”, poco les faltó para vivir la terrible disyuntiva de tragedia extrema o luminosa esperanza que hoy envuelve a nuestro planeta globalizado”.

“No es un sueño ni es un imposible que un día todos esos recursos fabulosos que servirían para educar, para enseñar y para mejorar al hombre, puedan ser dedicados a esos fines de carácter humano”.

“Hay que cultivar valores, no queda otra alternativa, dentro del máximo de libertad, porque los valores auténticos son aquellos que se practican en medio de la mayor libertad del mundo”.

“Si vamos a hablar de ideología, hablemos de la ideología de salvar el mundo primero y perfeccionar el mundo; no después, sino cuanto antes mejor, y tratar de salvarlo y perfeccionarlo desde ahora. Cuando lo hayamos salvado, lo podremos seguir perfeccionando mucho más”.

“Un problema terrible (…) que estamos padeciendo es el de la agresión a nuestras identidades nacionales, la agresión despiadada a nuestras culturas, como jamás ha ocurrido en la historia, la tendencia hacia una monocultura universal. ¿Se puede concebir un mundo semejante? No se trata de un mundo que combine la riqueza y la cultura de muchos países, sino de un orden mundial que, por definición, destruye la cultura, una globalización que destruye inexorablemente la cultura”. 

“A nuestro país, en su condición de Estado revolucionario, le resulta posible consagrar una gran parte de la batalla a esa lucha por el futuro, a esa lucha contra la globalización neoliberal que nos aplasta a todos y que amenaza con aplastarnos a todos. No es la lucha contra la globalización como fenómeno inexorable; es la lucha por una globalización humana y una globalización justa”.

“Luchar por el futuro no significa dejar de hacer todos los días lo que deba hacerse por el presente, no hay que confundir jamás una idea con la otra”.