“Los últimos siete años han sido de intenso y creciente batallar en el campo de la solidaridad y de la formación de médicos cubanos y de otros pueblos hermanos. Los medios y los métodos se han revolucionado de modo increíble, y la formación teórica y práctica supera considerablemente la que se conoció a lo largo de la historia. Más exacto sería decir que la multiplican”.
“Nuestro país es uno de los que más preparado está para enfrentar obstáculos, y no sólo ha dado pruebas de gran abnegación sino también de solidaridad con otros pueblos, como los esfuerzos que realizó en Haití antes del terremoto, y mucho mayores después”.
“Es fabuloso el camino que se abre hacia la formación de sensibilidad y apreciación de las artes entre los más jóvenes y hacia el ambicioso propósito de crear una cultura general integral masiva en nuestro pueblo”.
“La Revolución nos inculcó a todos la idea de la fraternidad y la solidaridad humana. A todos nos hizo hermanos entrañables en los que la sangre de uno pertenece a todos y la sangre de todos pertenece a cada uno de los demás. Por eso el dolor es de todos, el luto es de todos, pero la invencible y poderosa fuerza de millones de personas es nuestra fuerza.
“Cuba dispone del doble de médicos per cápita que el conjunto de las naciones más desarrolladas. Ningún país ha prestado ni presta gratuitamente más apoyo a los servicios de salud de otros pueblos, ni ha salvado más vidas. Un pueblo que así actúa, no tiene ni puede tener vocación de fabricante de armas biológicas”.
“Nadie se imagina cuánto puede hacer un pequeño país del Tercer Mundo con muy pocos recursos cuando existe un verdadero espíritu de solidaridad. (…) sin duda este esfuerzo que realiza nuestro país se vería ampliamente favorecido con un incremento del intercambio con el mundo exterior, tanto en beneficio de nuestra Patria como de otras naciones”.
“Ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma parte de una familia de 200 millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos un mismo mejor destino, y cuentan con la solidaridad de todos los hombres y mujeres honrados del mundo entero”.
"La dignidad de un pueblo no tiene precio. La ola de solidaridad con Cuba, que abarca a países grandes y pequeños, con recursos y hasta sin recursos, desaparecería el día en que Cuba dejara de ser digna".
"Los amigos, como se ha evidenciado, son muchos y están decididos a cooperar con nuestro pueblo. Las semillas de solidaridad sembradas durante largos años fructifican por todas partes".
“En una aldea de África —como ya hemos dicho y diremos cuantas veces sea necesario—, un médico internacionalista cubano puede formar a la vez a varios excelentes médicos junto a él, en el mayor laboratorio del mundo, que es la comunidad, y combatir en ella los padecimientos concretos de cada región específica de África. Los libros que ese médico lleve consigo servirán como un fondo común de conocimientos.”