“Si hay algo que sobra en nuestro país —y no sobra, sino que hace mucha falta—, si hay algo que sobra en nuestros trabajadores es espíritu de combate, espíritu de lucha, espíritu patriótico; voluntad y decisión de pelear,de luchar, de seguir adelante; voluntad y decisión de salvar la Revolución y de salvar el socialismo".

“Tengo la profunda convicción de que si trabajamos bien, si empleamos correctamente los recursos de que disponemos, no habrá necesidad de movilizar todas las reservas”.

 

"En estos tiempos, más que nunca, tenemos que exigirle mucho al hombre y exigirles mucho a todos, sabiendo distinguir en cada ocasión los problemas que son objetivos, de los que son subjetivos; porque, desde luego, no puede admitirse que los problemas objetivos se conviertan en excusas o en pretextos para dejar de hacer lo que pudo haberse hecho en el momento en que tenía que haberse hecho y no se hizo".

"Es difícil que alguna obra humana sea perfecta, pero nosotros mientras más difíciles sean las condiciones, más eficientes tenemos que ser y con más perfección debemos trabajar y exigirles a todos".

"Porque claro está que no se forjan aquí ya parásitos para la sociedad, sino trabajadores para la sociedad, servidores de la sociedad; no explotadores, sino trabajadores.  Y han de ser en cada centro de trabajo los de mente más amplia, cultura más vasta y comprensión más amplia y profunda.  Porque de la ignorancia se vale el enemigo, la ignorancia forma parte del pasado".

"Los obreros, los trabajadores y el movimiento sindical tienen dos tareas, dos tareas: primero, su primer deber, el primer deber de los trabajadores en la Revolución es construir el socialismo, ¡ese es su primer deber! (APLAUSOS), y en pro de todo lo que contribuya a la construcción del socialismo, porque es su socialismo, su sociedad, su riqueza no es de nadie; es su riqueza, del país, del trabajador."

"No hay aquí, como en el mundo burgués, diferencias entre militares y civiles, blancos y negros, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, porque todos disfrutamos de iguales deberes y derechos. No hay tampoco, por fortuna, diferencias entre ricos y pobres, explotadores y explotados, poderosos y humildes, porque la Revolución liquidó el poder político de los burgueses y terratenientes para forjar el Estado de los trabajadores."

“Hay que ponerse en el corazón de un trabajador: hay que ponerse en la mente de un hombre humilde del pueblo, pensar en qué cosas mueven sus sentimientos y su conducta; cada uno un sentimiento, dentro de los infinitos sentimientos que un proceso revolucionario suscita, cada uno de ellos relacionando a la Revolución con aquello que está más próximo, que le llega de más cerca”.

"¡Seguiremos adelante con nuestra Revolución, seguiremos adelante con nuestra Revolución proletaria que dignifica el trabajo, que suprime privilegios, que suprime desigualdades, y que convierte al trabajador en el centro de la nación, y que convierte el trabajo en la dedicación más honrosa y más digna del hombre; que convierte al trabajador en el héroe de la sociedad; que dignifica y eleva y elevará cada vez más al trabajador!"

"¡Allá ellos, con sus repúblicas de burgueses, de capitalistas y de explotadores, con sus repúblicas de corrupción y de vicio, de robo y de juego!  ¡Allá ellos, con sus repúblicas de privilegios, de señoritos, de discriminadores, de amos y de esclavos!  ¡Allá ellos, que los propios pueblos se encargarán de liquidar ese sistema!