"A los pueblos muchas veces les hablan de democracia los mismos que les están negando su propio suelo; a los les hablan de democracia los mismos que la escarnecen, los mismos que se la niegan y los pueblos no ven más que contradicciones por todas partes. Y por eso nuestros pueblos han perdido, desgraciadamente, la fe.

“Se hace necesario despertar la fe de los pueblos, y la fe de los pueblos no se despierta con promesas, la fe de los pueblos no se despierta con teorías, la fe de los pueblos no se despierta con retóricas; la fe de los pueblos se despierta con hechos, la fe de los pueblos se despierta con realidades, la fe de los pueblos se despierta con soluciones verdaderas. "

"La filosofía y la moral del imperialismo es la filosofía y la moral de la corrupción, del egoísmo y el individualismo.  Y esas son poderosas armas de las que se vale en su lucha ideológica contra la Revolución."

“Esa es la maravillosa virtud del hombre, que es capaz de entregarlo todo, de entregar su vida, de entregarlo todo por una idea, por una causa, por un sentimiento noble, por un espíritu de solidaridad.”

"Pensemos también en las decenas y decenas de atletas que en nuestro país viven tan modestamente, y que cuando han salido a las competencias les han ofrecido la posibilidad de ganar millones de dólares, todos sentimos admiración por esos hijos humildes de nuestra patria que no cambian su honor, que no cambian su bandera por ningún dinero del mundo..."

"Nosotros no podemos incurrir en la ilusión o en el error, en ningún momento, de que el socialismo y el comunismo se pueden construir sin el Partido, sin el trabajo abnegado del Partido y de la Juventud, sin el trabajo revolucionario, sin el trabajo político; porque podemos, por un lado, estar creyendo que estamos desarrollando el país, aumentando el caudal de riquezas, y por otro lado corrompiendo a los hombres.

“...Entramos en una nueva etapa de reordenamiento del sistema, lo cual ha significado una importante victoria que nos alienta a todos en la batalla que de la manera más decidida libramos contra derroches y vicios, levantando la moral revolucionaria allí donde la rutina y el egoísmo la hayan mellado.