"(…) si nosotros somos capaces de recibir un día 10 millones de turistas, no tenemos por qué perder nuestra identidad ni nuestra cultura, sino, por el contrario, tendremos tal vez oportunidad de multiplicar nuestra identidad nacional, multiplicar nuestra influencia cultural y, por qué no decirlo, también nuestra influencia política".
"A veces, en medio de la pureza de nuestras ideas, el turismo nos parecía algo como que nos mancillaba; no creo, realmente, que hubiese sido un criterio correcto, pero era un criterio que nacía de la pureza de nuestras ideas y de nuestros propósitos".
"Estamos ideando fórmulas para que de todo ese desarrollo turístico, según la situación, les toque algo a unos y a otros; pero necesitamos mucha comprensión por parte del pueblo, que no es un gusto, que no es un placer, que no es una desconsideración hacia nuestros compatriotas. Ojalá tuviéramos el petróleo de Venezuela o el petróleo de Kuwait para no tener que pensar en ningún turismo internacional y poder construir mil hoteles".
"En lo del turismo […] a veces cuando ponemos un hotel que se dedica fundamentalmente al turismo extranjero, hay personas que piensan que les han quitado algo; no es que les han quitado nada, están recogiendo allí para resolverles otros problemas. Pero procuramos, siempre que sea posible —tenemos dos tipos de hoteles, los que son nuestros ciento por ciento y los que son en sociedad con empresas extranjeras—, en los que son nuestros ciento por ciento, ser más flexibles en el empleo en determinados meses de esas instalaciones para los ciudadanos del país.
"Estamos desarrollando […] y estamos construyendo miles y miles de habitaciones todos los años para el turismo internacional […]. Es notable el crecimiento de los ingresos por el turismo, y es muy importante que se comprenda la necesidad que tiene el país del turismo, aunque implique algunos sacrificios para nosotros. Ya quisiéramos disfrutar de todos los hoteles, pero se trata de salvar la patria, la Revolución y el socialismo, y necesitamos esos recursos […]. Vamos a seguir impulsando esa tarea".
"(…) no podemos vivir en una urna de cristal, no podemos vivir en una torre de marfil (…). Creo que tenemos un pueblo lo suficientemente preparado y lo suficientemente culto como para cumplir sus tareas y para mantener su identidad, su personalidad, preservar sus valores. La preocupación nuestra no es que se nos vaya a echar a perder la gente, sino que nuestra gente realmente aprenda a atender a los visitantes con una buena calidad, con una atención óptima.
"Si la salud humana es muy importante, también es muy importante la economía para el país; y nosotros no podemos lanzarnos en esa tarea si no garantizamos exigencia, si no garantizamos disciplina. Ustedes saben que debe ser así, porque nos quedan todavía bastantes hábitos de indisciplina. Por mucho que hayamos mejorado y que vamos mejorando cada año, y por mucho que somos amables, de verdad, y por mucho que seamos hospitalarios, y lo somos, el mundo de hoy exige conocimiento, el mundo de hoy exige rigor.
"El turista paga, y paga caro, pero necesita una atención óptima. Hay que saber cómo se brinda esa atención, hay que ver cuál debe ser la disciplina en el trabajo de una instalación de este tipo; y aquí, desde luego, no habrá paternalismo, a no ser que los administradores españoles se nos vuelvan paternalistas igual que los nuestros. Les hemos dicho: “Administren el hotel”, y así será durante años, digamos, hasta que nosotros tengamos cuadros que puedan hacer el trabajo de la forma que lo hacen ellos, con la experiencia que lo hacen ellos. La disciplina aquí es rigurosa.
"No aparecerá por el Caribe, y posiblemente no aparezca por ninguna otra parte, una fuerza de trabajo con el nivel de instrucción —no digo de experiencia— que tienen los trabajadores de este hotel y de los demás hoteles que hagamos; personal seleccionado, casi todo nuevo, y es mejor, porque lo nuevo no arrastra viejos hábitos, lo nuevo no arrastra malos hábitos, y muchas veces los malos hábitos se desarrollan, y hasta se trasmiten, de generación en generación. Ahora nosotros vamos a tener una experiencia tremenda, vamos a adquirir una experiencia enorme de cómo se administra un hotel.
"De muchas cosas hemos aprendido, pero en esto de turismo nos queda un mundo por aprender […] nuestros asociados extranjeros traen la experiencia, y traen la experiencia del más alto nivel mundial. Nuestros asociados extranjeros traen mercados, porque tienen relaciones en el amplio mundo de la industria turística que nosotros no las tenemos.