"A los que nos piden que nos fragmentemos en mil pedazos, les decimos: ¡No!A los que nos piden que tengamos 25 partidos, les decimos: ¡No!
A los que nos piden que tengamos dos partidos les decimos: ¡No, porque con este es suficiente; este bas ta y es el que garantiza la unión, el futuro, la in dependencia de nuestro país!"

“La vinculación más profunda y permanente con las masa fue ayer, es hoy y deberá ser siempre la brújula de nuestro partido. Comprometámonos todos a s er guardianes de la pureza revolucionaria de nuestro partido, de nuestra unidad y nuestra ideología”.

"Este partido es fruto de la Revolución misma. La Revolución trajo al mundo al partido, y ahora el partido lleva adelante la Revolución. El partido es un vehículo por excelencia y la grantía de su continuidad histórica. Este partido nació de dos factores esenciales, fundamentales, invalorables: la unión de todos los revolucionarios (...) y una doctrina científica, una filosofía político-revolucionaria: el marxismo-leninismo. De la unión y de la idea, de la unidad y la doctrina, en el crisol de un proceso revolucionario, se ha formado este partido.

“Hoy que todo está en riesgo, no nos convierte en beligerantes. Somos decididos partidarios de la unidad entre los pueblos de lo que Martí llamó Nuestra América”.

 

“Yo sé que cuando un pueblo está unido como este y tiene fe y tiene hombres que no lo van a traicionar, es un pueblo invencible; y que a la Revolución nada ni nadie podrá vencerla”.

“Nos gustaría una Iglesia unida, apoyando las justas reivindicaciones de los pueblos del Tercer Mundo y de toda la humanidad, y, de modo especial, las de América Latina, donde están o estarán en breve tiempo, al ritmo de crecimiento que llevamos, la mayoría de los católicos del mundo y también los más pobres”.

“(…) se puede ser marxista sin dejar de ser cristiano y trabajar unido con el comunista marxista para transformar el mundo. Lo importante es que en ambos casos se trate de sinceros revolucionarios dispuestos a suprimir la explotación del hombre por el hombre y a luchar por la distribución justa de la riqueza social, la igualdad, la fraternidad y la dignidad de todos los seres humanos, es decir, ser portadores de la conciencia política, económica y social más avanzada, aunque se parta, en el caso de los cristianos, de una concepción religiosa”.

“Nosotros no somos una potencia mundial, somos un pequeño país y estamos dispuestos a hacer nuestra contribución a la paz; pero lo que nunca, jamás, renunciaremos es a nuestros principios, nunca, jamás, renunciaremos a nuestra dignidad, nunca, jamás, renunciaremos a nuestra ideología, a nuestra independencia”.

“Son las ideas las que nos unen, son las ideas las que nos hacen pueblo combatiente, son las ideas las que nos hacen, ya no solo individualmente, sino colectivamente, revolucionarios, y es entonces cuando se une la fuerza de todos, cuando un pueblo no puede ser jamás vencido y cuando el número de ideas es mucho mayor; cuando el número de ideas y de valores que se defienden se multiplican, mucho menos puede un pueblo ser vencido”.

“En nuestro país la fuerza de la Revolución está en la unidad, ¡la fuerza de la Revolución está en la unidad! ( ...) Pero creemos que hay que tener conciencia muy clara de la importancia que tiene la unidad de la fuerza revolucionaria”.