“(…) si nos acostumbrásemos a estar sin ruido y viviéramos un año sin ruido, sin claxon, y un día de la noche a la mañana aparecieran todos los ruidos, yo les aseguro que todo el mundo tiene que recluirse, porque entonces comprenderían la monstruosidad de lo que es el ruido infernal, el desasosiego con que se vive, lo que perjudica”.
“(…) estoy seguro de que todos ustedes albergan hoy en sus corazones infantiles la esperanza de pertenecer en el mañana a nuestro Partido Comunista. La Revolución no ha concluido. La Revolución está en marcha. Y en el día de mañana son ustedes los que tendrán que llevar adelante nuestra Revolución. Y yo sé que ustedes aman la Revolución y la Revolución es obra de generaciones pasadas, de generaciones presentes, y de generaciones futuras”.
"Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra".
"¿Cuál es la ética de un revolucionario? Todo pensamiento revolucionario comienza por un poco de ética, por un poco de valores que le inculcaron los padres, le inculcaron los maestros, él no nació con esas ideas; igual que no nació hablando, alguien lo enseñó a hablar. La influencia de la familia es también muy grande".
"(...) los valores éticos son esenciales, sin valores éticos no hay valores revolucionarios".
"El mundo está desesperadamente necesitado de una unidad, y si no conseguimos conciliar el mínimo de esa unidad, no llegaremos a ninguna parte".
"No hay nada en el mundo que pueda hacer vacilar, que pueda asustar a nuestro pueblo revolucionario".
"La vida cambia, el mundo cambia, la Revolución cambia y tiene que cambiar, y nosotros estamos en el deber, entre todos, entre ustedes y nosotros —nosotros en un sentido más global, nosotros viendo la estrategia general; pero veo que el esfuerzo que hagamos en este campo forma parte inseparable de la estrategia general, vamos entre todos a encontrar las respuestas nuevas o soluciones nuevas a problemas viejos y nuevos".
"Si no hubiéramos tenido confianza en las ideas, si no hubiéramos tenido confianza en el pueblo, si no hubiéramos tenido confianza en las virtudes de nuestro pueblo, que se empezó a gestar allá desde los años sesenta y ocho, en las guerras de independencia, en el heroísmo de aquellos tiempos, en las ideas de Martí, en los esfuerzos de nuestros independizadores, los que lucharon por nuestra independencia, y a pesar de las décadas que nos cayeron de veneno yanki y de corrupción yanki, si nosotros no hubiéramos creído en el pueblo, ¿a dónde habríamos ido a parar?"
"La experiencia, el privilegio de haber vivido todo este proceso revolucionario me da una convicción tan profunda de que se puede creer en el hombre".