“Yo les recordaba a los obispos que si la Iglesia tiene misioneros, nosotros tenemos a los internacionalistas. Si ustedes aprecian ese espíritu de sacrificio y otros valores morales, esos son los valores que nosotros exaltamos, dignificamos, y tratamos de llevar a la conciencia de nuestros compatriotas”.
“(…) se puede ser marxista sin dejar de ser cristiano y trabajar unido con el comunista marxista para transformar el mundo. Lo importante es que en ambos casos se trate de sinceros revolucionarios dispuestos a suprimir la explotación del hombre por el hombre y a luchar por la distribución justa de la riqueza social, la igualdad, la fraternidad y la dignidad de todos los seres humanos, es decir, ser portadores de la conciencia política, económica y social más avanzada, aunque se parta, en el caso de los cristianos, de una concepción religiosa”.
“(…) si el Che fuera católico, si el Che perteneciera a la Iglesia, tenía todas las virtudes para que hubieran hecho de él un santo”.
“Creo que el hombre también es hijo de la lucha, y las dificultades, los problemas, lo van labrando, como un tomo que labra un pedazo de material, más bien en este caso de materia y de espíritu, que puede ser un hombre”.
“Yo creo que tocios los mártires de la Iglesia lo fueron seguramente por un sentimiento de lealtad, por algo en lo que creían firmemente. Puede haberlos ayudado, desde luego, la idea de otra vida en que su acción sería premiada, pero no creo que fuera el móvil fundamental. En general, la gente que hace algo por temor teme más al fuego, teme al martirio, teme a la tortura, no se atreve a desafiarlos. Las personas que se preocupan por obtener bienes materiales, placeres, premios, tratan de preservar la vida y no la sacrifican.
“El turismo se puede desarrollar porque es un recurso económico del país, proveniente de los recursos de nuestro cielo, de nuestros mares, de nuestra atmósfera; no somos petroleros, tenemos que explotar el sol, el mar, el aire y las bellezas naturales de nuestro país. Pero que nadie se imagine aquí jamás un turismo de juegos, de casino, de prostitución, o cosas por el estilo, ¡porque primero nos morimos de hambre hasta el último ciudadano de este país antes que consentir ninguna violación de esa índole a la moral de nuestro pueblo, a la ética de nuestra Revolución!”
“Lo que nosotros esperamos de ustedes —naturalmente que con la ayuda de la Revolución, con el máximo de ayuda por parte de su gobierno revolucionario— es que le demos un impulso técnico a la agricultura, que hagamos cosas racionales, que tengamos presente los intereses del país, que actuemos como verdaderos revolucionarios, que profundicemos la conciencia, que censuremos al que especula, que luchemos contra el que introduce los vicios, introduce la holgazanería en el seno de los campesinos”.
“(…) un pueblo que recuerda a aquellos mambises del 68 y del 95; un pueblo que ha resistido con una dignidad y una valentía sin paralelo en la historia la potencia imperialista más poderosa de la Tierra; un pueblo que no tembló en Girón, ni vaciló en combatir y aplastar a los enemigos; un pueblo que no tembló en la Crisis de Octubre, ese pueblo no podrá ser jamás vencido”.
“Nosotros no somos una potencia mundial, somos un pequeño país y estamos dispuestos a hacer nuestra contribución a la paz; pero lo que nunca, jamás, renunciaremos es a nuestros principios, nunca, jamás, renunciaremos a nuestra dignidad, nunca, jamás, renunciaremos a nuestra ideología, a nuestra independencia”.
“En todas partes donde estuvieron los internacionalistas cubanos fueron ejemplo de respeto a la dignidad y la soberanía del país. La confianza ganada en el corazón de esos pueblos no es casual, fue fruto de su intachable conducta. Por ello, en todas partes quedó el recuerdo de nuestro ejemplar desinterés y altruismo”.