“Si fracasamos, si nuestros planes no los podemos llevar adelante, los únicos perjudicados van a ser los propios trabajadores (APLAUSOS); como la Revolución si fracasa porque no la ayudan, los únicos perjudicados van a ser los campesinos y los obreros, cuando no los únicos, porque todo el pueblo sufriría las consecuencias del fracaso de la Revolución, los mayores sacrificados serían los campesinos y los obreros.”

“Es que hemos sido demasiado generosos y con nuestra propia generosidad están haciendo todo el daño posible, y ya insinúan, ya tratan de infiltrar la idea malévola, la calumnia infame, la sospecha y la duda.  Y como esta es una revolución que tiene que lesionar intereses —porque si no, no sería revolución—, porque esta Revolución tiene que desenredar muchas cosas enredadas y cortarlas por lo sano”.

“Ya de por sí, y sin salirnos del ámbito nacional, nuestra tarea es muy dura y difícil, porque ya de por sí, y por ser esta una revolución verdadera y no una farsa más de las muchas que ha contemplado América; por ser una revolución y no un cuartelazo, por ser una cura de raíz y no una simple poda donde vuelven a retoñar los males añejos, por ser una operación quirúrgica en que hay que cortar por lo sano y abandonar las curitas de mercurocromo, tenemos grandes problemas”.

 

“Si acabamos con el ruido, la Revolución va a obtener una victoria más (…)”.

“(…) si nos acostumbrásemos a estar sin ruido y viviéramos un año sin ruido, sin claxon, y un día de la noche a la mañana aparecieran todos los ruidos, yo les aseguro que todo el mundo tiene que recluirse, porque entonces comprenderían la monstruosidad de lo que es el ruido infernal, el desasosiego con que se vive, lo que perjudica”.

“(…) el futuro de América será un futuro muy distinto de lo que ha sido hasta hoy. Todo depende de nuestra fe, todo depende de nuestro propio esfuerzo, todo depende de nosotros mismos”.

“La hora es de trabajar sin miedos ni temores, la hora es de trabajar sin desconfianzas ni dudas, de trabajar todos, de trabajar todos los cubanos sin excepción; de trabajar todos por el bien de todos, porque el triunfo de la Revolución es el triunfo de todos, y porque el fracaso de la Revolución sería el fracaso de todos”.

“Podemos afirmar que nuestra Revolución es ahora más fuerte, que nuestra Revolución es ahora más sólida; que Cuba y su Revolución serán mejor comprendidas, que Cuba y su Revolución tendrán cada día más simpatizantes, que Cuba y su Revolución tendrán cada vez más amigos en todos los pueblos del continente, y eso es lo que hace más difícil una contrarrevolución”.

“A los que crean que la democracia es una pura teoría, a los que crean que la democracia es una mentira para engañar a los pueblos, a los que hablan de democracia y se olvidan del dolor y la miseria de los pueblos, les decimos que no hay democracia sin justicia social; que no puede haber democracia, ni puede llamarse democracia, ninguna doctrina que se olvide de las necesidades del hombre”.

“Yo sé, y todos sabemos, que con nuestro pueblo podemos contar en cualquier hora, en cualquier circunstancia y para cualquier sacrificio (EXCLAMACIONES DE: “¡Siempre, siempre!”), eso lo sabemos; pero nosotros estamos muy conscientes de que nuestro deber es conducirlo al triunfo, de que nuestro deber es agotar todos los recursos de la inteligencia y de la razón para conducirlo al triunfo. Y nuestro pueblo hará todos los esfuerzos necesarios para vencer los obstáculos que tiene delante, nuestro pueblo hará todos los esfuerzos necesarios para triunfar y para llevar adelante su causa justa; nuestro pueblo solo iría al sacrificio cuando, después de agotados todos los recursos de su razón y de su inteligencia, los enemigos de nuestra Revolución intentasen aplastarla”.

“La Revolución en el futuro no podía tener más enemigos que nosotros mismos, que la Revolución en el futuro no podía tener más enemigos que nuestros propios errores; que si lo hacíamos bien, que si cumplíamos con nuestro deber, que si teníamos un sentido cabal de nuestras responsabilidades, nada podría derrotar a nuestra Revolución, nadie tendría nunca fuerzas para derrotar a nuestra Revolución”.