“El capitalismo desarrollado, el imperialismo moderno y la globalización neoliberal, como sistemas de explotación mundial, les fueron impuestos al mundo, igual que la falta elemental de principios de justicia durante siglos reclamados por pensadores y filósofos para todos los seres humanos, que aún están muy lejos de existir sobre la Tierra”.
“Nosotros como revolucionarios y como marxista-leninistas, como martianos, no podremos ser enemigos del progreso, ni del acercamiento entre los pueblos y entre las naciones. ¡Ojalá el mundo fuera una sola familia! Con lo que no estamos de acuerdo es con un mundo bajo la hegemonía del imperialismo y del capitalismo; un mundo de explotación, de injusticia de todas clases.”
“Cuando nosotros hablamos de revolución, cuando hablamos de independencia, cuando hablamos de patriotismo, no solo nos referimos a la cuestión elemental de la justicia social, porque ya el hombre ha ganado suficiente conciencia como para saber que la explotación del hombre por el hombre tiene que acabarse. Nos referimos incluso a la posibilidad de que una nación pueda vivir”.
“(…) se puede ser marxista sin dejar de ser cristiano y trabajar unido con el comunista marxista para transformar el mundo. Lo importante es que en ambos casos se trate de sinceros revolucionarios dispuestos a suprimir la explotación del hombre por el hombre y a luchar por la distribución justa de la riqueza social, la igualdad, la fraternidad y la dignidad de todos los seres humanos, es decir, ser portadores de la conciencia política, económica y social más avanzada, aunque se parta, en el caso de los cristianos, de una concepción religiosa”.
“A los que aquí representan otros continentes y países, los invito a meditar y reflexionar que Africa --explotada durante siglos, y de la cual fueron arrancados millones de hijos para convertirlos en esclavos, y donde hoy, como consecuencia de la explotación y el subdesarrollo, hay naciones enteras en peligro de extinción-- merece nuestro más decidido apoyo.”