“A punto estuvo de producirse una guerra mundial nuclear por el empecinamiento del imperio, empecinamiento que todavía no ha abandonado. No acaba de comprender que destruir esta Revolución defendida por este pueblo es un imposible, y no solo por la fuerza física de nuestros combatientes, sino por su fuerza moral, por su voluntad de vencer o morir, por la voluntad de defender un proceso histórico y revolucionario que nos ha dado todo lo que hoy tenemos”.

"El imperio dominó al mundo más por la economía y la mentira que por la fuerza. Había obtenido el privilegio de imprimir las divisas convertibles al finalizar la Segunda Guerra Mundial, monopolizaba el arma nuclear, disponía de casi todo el oro del mundo y era el único productor en gran escala de equipos productivos, bienes de consumo, alimentos y servicios a nivel mundial."

“La ausencia de la verdad y la prevalencia de la mentira es la mayor tragedia en nuestra peligrosa era nuclear.”

“En una guerra nuclear el daño colateral sería la vida de la humanidad”.

“Cualquier gobierno del mundo está obligado a respetar el derecho a la vida de cualquier nación y del conjunto de todos los pueblos del planeta”.

“Los pueblos están en el deber de exigir a los líderes políticos su derecho a vivir. Cuando la vida de su especie, de su pueblo y de sus seres más queridos corren semejante riesgo, nadie puede darse el lujo de ser indiferente, ni se puede perder un minuto en exigir el respeto a ese derecho; mañana sería demasiado tarde”.

“El mundo enfrenta tantos problemas de carácter político, militar, energético, alimentario y medioambientales, que ningún país desea el regreso de Estados Unidos a posiciones extremistas que incrementarían los riesgos de una guerra nuclear”.

"Nuestro vecino del norte es un centro de poder planetario, la nación más rica y poderosa, poseedora de una cifra de cabezas nucleares que oscila entre 5 mil y 10 mil, las que pueden hacerse estallar en cualquier punto del planeta con precisión de milímetros. Habría que añadir el resto de su equipamiento bélico: armas químicas, biológicas, electromagnéticas, un arsenal inmenso de medios de combate terrestres, navales y aéreos. Esas armas están en manos de quienes reclaman el derecho a utilizar la tortura".