“Sirva de ejemplo imperecedero este hecho repugnante. ¿Quién era este joven? Era, sencillamente, un hombre humilde del pueblo, limpiabotas, panadero, estudiante de las escuelas nocturnas, porque de día trabajaba; no era el hijo de un terrateniente, no era el hijo de un industrial, no era el hijo de un gran comerciante; este joven no iba a Miami, este joven no iba a París, este joven no tenía Cadillacs; era un hombre joven de 18 años que solo conocía del sudor honrado, que solo conocía de la pobreza, que solo conocía del sacrificio; era un joven humilde, y un joven negro, por lo cual conoció también de la discriminación cruel e injusta; era pobre, era negro y era maestro.[…]”