“La lucha contra las ilegalidades es vital, la batalla por la supervivencia de la Revolución y la defensa de la Revolución, muy asociada a la batalla ideológica, porque el enemigo — como ya se dijo— usa todos los medios posibles, hoy concentrados contra Cuba en este terreno.”

“A todos nos corresponden enormes responsabilidades y deberes si queremos ganar la batalla por la supervivencia de nuestra especie, hoy amenazada por riesgos globales jamás imaginados. De nuevo se avizoran en el horizonte las posibilidades de una guerra fría y el inicio de una desesperada carrera armamentista, ya que ninguna gran nación o grupo de naciones, con los medios científicos y técnicos necesarios, se resignarán a quedar desarmadas frente a un temible, agresivo e insaciable adversario”.

“Sin el socialismo las familias cubanas no podrían ver crecer a sus hijos sanos, instruidos, preparados, sin temor a que alguien los induzca a la droga, o al vicio, o puedan morir en sus escuelas a manos de sus propios compañeros. Sin el socialismo Cuba no sería, como lo es hoy, la más sólida barrera en el hemisferio contra el tráfico de drogas, en beneficio incluso de la sociedad norteamericana”.

“El empleo intencionado de las armas para matar a personas inocentes como método de lucha es absolutamente condenable y debe ser erradicado como algo indigno e inhumano, tan repugnante como el terrorismo histórico de los estados opresores”.

“Los países caribeños enfrentamos el reto de sobrevivir y avanzar en medio de la más profunda crisis económica, social y política que hayan sufrido nuestro hemisferio y el mundo, y cuando la globalización neoliberal amenaza con destruir no sólo nuestro derecho al desarrollo, sino incluso nuestra diversidad cultural y nuestras identidades. La única salida para nuestros pueblos es la integración y la cooperación, no sólo entre los Estados, sino también entre los diversos esquemas y organizaciones regionales”.

“Nuestra especie por primera vez corre real peligro de extinguirse por las locuras de los propios seres humanos, víctimas de semejante "civilización". Nadie, sin embargo, luchará por nosotros, que constituimos la inmensa mayoría. Sólo nosotros mismos, con el apoyo de millones de trabajadores manuales e intelectuales, sembrando ideas, creando conciencia, movilizando a la opinión pública del mundo y del propio pueblo norteamericano, podremos ser capaces de salvarla.”

"El mundo está desesperadamente necesitado de una unidad, y si no conseguimos conciliar el mínimo de esa unidad, no llegaremos a ninguna parte".

“Los pueblos que habitan el planeta, en todas partes, corren riesgos económicos, ambientales y bélicos, derivados de la política de Estados Unidos, pero en  ninguna otra región de la tierra se ven amenazados por tan graves problemas como sus vecinos, los pueblos ubicados en este continente al Sur de ese país hegemónico”.

“Cualquier gobierno del mundo está obligado a respetar el derecho a la vida de cualquier nación y del conjunto de todos los pueblos del planeta”.

“Los pueblos están en el deber de exigir a los líderes políticos su derecho a vivir. Cuando la vida de su especie, de su pueblo y de sus seres más queridos corren semejante riesgo, nadie puede darse el lujo de ser indiferente, ni se puede perder un minuto en exigir el respeto a ese derecho; mañana sería demasiado tarde”.

“Luchar por la paz es el deber más sagrado de todos los seres humanos, cualesquiera que sean sus religiones o país de nacimiento, el color de su piel, su edad adulta o su juventud”.

“No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta”.