“¡Y qué satisfacción tan grande, qué emoción, hoy 26 de julio, pensar que de manera tan digna nuestro pueblo rinde tributo a los mártires de la Revolución, a los hombres que cayeron! Porque, ¡qué mejor premio, qué mejor respuesta, qué mejor fruto, que este pueblo!”

“¡Juntos llevaremos esta causa hasta el final, nosotros, y detrás de nosotros, los jóvenes; y detrás de los jóvenes, las generaciones venideras! ¡Con la fe en el pueblo, con la fe en el futuro, con la fe que nos dio el 26 de julio, con la fe que nos dio en el Granma, con la fe que nos dio en la Sierra Maestra, con esa fe en el pueblo, que nunca ha fallado, que nunca fallará!”

“Y, efectivamente, solo un gran pueblo, solo un pueblo consciente, solo un pueblo valeroso puede llevar adelante, puede escribir la página de la historia que nuestro pueblo está escribiendo hoy.  ¡A esa página no renunciaremos!  ¡Esa página la seguiremos escribiendo!  ¡Los cubanos seguiremos escribiendo esta página!”

"El 26 de julio comenzó la última y definitiva etapa de la contienda por la independencia nacional que había venido librando nuestro pueblo desde 1868.  Por eso para nosotros, trabajadores y campesinos, para nosotros, esta conmemoración en la ciudad de Santiago de Cuba suscita una emoción profunda."

“El 26 de Julio ha pasado a ser una fecha histórica en los anales de la larga y heroica lucha de nuestra patria por su libertad. No era este alto honor, ciertamente, los propósitos que guiaban ese día a los hombres que quisimos tomar esta fortaleza. Ningún revolucionario lucha con la vista puesta en el día en que los hechos que se deriven de su acción vayan a recibir los honores de la conmemoración. "El deber debe cumplirse sencilla y naturalmente", dijo Martí. El cumplimiento de un deber nos condujo a esta acción sin que nadie pensara en las glorias y los honores de esa lucha”.

“La gran lección del 26 de Julio es la importancia de las masas en la lucha, la importancia del pueblo en la lucha revolucionaria, y el valor de la constancia y la perseverancia en el esfuerzo. ¡No desalentarse ante ningún revés, ante ninguna dificultad! Y tal ha sido no solo la enseñanza del 26 de Julio, sino la enseñanza de toda nuestra historia: desde Céspedes, Máximo Gómez y Agramonte, hasta Martí y Maceo”.

“Y tal ha sido no solo la enseñanza del 26 de Julio, sino la enseñanza de toda nuestra historia: desde Céspedes, Máximo Gómez y Agramonte, hasta Martí y Maceo”.

“No comenzó ese día la contienda de nuestro pueblo por la liberación, se reinició la marcha heroica emprendida en 1868 por Céspedes y proseguida más adelante por aquel hombre excepcional cuyo centenario se conmemoraba precisamente aquel año, el autor intelectual del Moncada: José Martí”.

“En una sola cosa somos iguales al 26 de julio de 1953: la misma fe en los destinos de la patria, la misma confianza en las virtudes de nuestro pueblo, la misma seguridad en la victoria, la misma capacidad de soñar con todo aquello que serán realidades de mañana por encima de los sueños ya realizados de ayer”.

“A aquellos que creyeron un día que la sangre derramada era inútil, y que el Moncada condujo a la adversidad y no a la victoria, o que el "Granma" era inútil, o que la guerra en las montañas era inútil, hoy les decimos, quedó demostrado que nunca fue inútil el sacrificio. Y los que creían que un día todo ese esfuerzo, ese heroísmo y esa sangre serían inútiles, sepan que hoy más que nunca y con más seguridad que nunca podemos afirmar que el sacrificio ha sido absolutamente fecundo, absolutamente útil. ¡Se engañan los que crean, y se engaña el imperio, y se engañan sus serviles mercenarios si creen que algún día la sangre de los buenos fue derramada en vano! ¡A nuestra Revolución, a nuestro pueblo y a nuestro Partido no podrán subestimárseles jamás!”

“Rectificar fue, el 26 de Julio de 1953, luchar para borrar lo viejo, para abrir un cauce, para hacer una revolución, para crear una nueva vida; eso es también hoy rectificar. Rectificar tiene un sentido realmente muy amplio, y yo estoy en realidad satisfecho, estimulado por lo que veo, los resultados que veo, a pesar de que sabemos que estamos muy distantes todavía de todas nuestras posibilidades, que hay muchas más posibilidades por delante”.

“Si nosotros nos hubiésemos dejado llevar por los esquemas, no estaríamos reunidos hoy aquí, no habría habido un 26 de Julio, no habría habido una revolución socialista en este hemisferio, todavía no habría habido tal vez ninguna. Si nosotros nos hubiésemos dejado llevar por esquemas, la teoría decía que no podía hacerse una revolución aquí; es lo que decía la teoría, es lo que decían los libros, es lo que decían los manuales”.