17 de diciembre de 1975

“[…] Nuestra gestión económica no ha sido todo lo eficiente que podía haber sido. Los métodos de dirección de la economía que se han aplicado no han sido los mejores posibles. Nuestros cuadros administrativos no tienen, por lo general, la necesaria conciencia económica, la necesaria preocupación por las cuestiones referidas a los costos y en general a la eficiencia de la producción.No es posible medir cuánto nos ha costado y nos cuesta esa falta de conciencia económica en horas excesivas de trabajo y en recursos materiales gastados en exceso”.