"La única esperanza de la contrarrevolución para conquistar el poder, como sabe que no tiene el menor chance de conquistarlo con el pueblo, es con la ayuda extranjera; luego, los contrarrevolucionarios son, antes que nada, traidores a su patria, sonsacadores del extranjero, celestinas que hablan al oído del extranjero poderoso, para ver si con todos los recursos implantan aquí de nuevo en el suelo de la patria la contrarrevolución."
“[…] ¿Qué ha hecho Cuba para ser condenada? ¿Qué ha hecho nuestro pueblo para merecer la Declaración de Costa Rica? ¡Nuestro pueblo no ha hecho otra cosa que romper las cadenas! Nuestro pueblo no ha hecho otra cosa, sin perjudicar a ningún otro pueblo, sin quitarle nada a ningún otro pueblo, que luchar por un destino mejor.”
"¡Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desparecido la filosofía de la guerra!"
"Lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba."
"¡Ellos son los que deben tener motivo para estar intimidados, porque la rueda aplastante de la historia marcha sobre ellos, y nosotros marchamos encima del carro de la historia! Como uno de esos tanques que avanzaba por ahí, ¡como uno de esos tanques es la historia!, y sobre el carro de la historia marcha la Revolución Cubana, y bajo el carro de la historia quedará aplastado el imperialismo, el colonialismo, y la reacción en todo el mundo".
"(...) los imperialistas no pueden desafiar impunemente la solidaridad de todo el mundo; porque en realidad los tiempos en que los imperialistas actuaban como piratas, impunes, han pasado ya, y los piratas internacionales tienen cada día más atadas las manos, los pueblos tienen cada día más fuerza y más posibilidades de atar a los piratas internacionales".
"¿Con quién hemos tenido problemas nosotros? ¡Con los imperialistas yankis! Nosotros no hemos tenido problemas con ningún otro pueblo, no con los pueblos, porque nosotros no hemos tenido problemas con el pueblo norteamericano. Si hemos tenido problemas con algunos gobiernos de América, no ha sido con esos gobiernos, ha sido con los monopolios, que son los que manejan como títeres y como muñecos a esos gobiernos. Es decir, que hemos tenido problemas con los gobiernos que están entregados incondicionalmente a los monopolios yankis; esa es la historia de todo este proceso; es la historia que sabe nuestro pueblo y es la historia que sabe América".
"Independientemente de que ser socialista es un derecho nuestro, ellos comenzaron a organizar sus invasiones contra la Revolución, cuando todavía la Revolución no había llegado a la etapa de la construcción del socialismo. Luego ellos quedan desenmascarados por sus propios hechos. Eso demuestra toda la mentira, eso demuestra que el imperialismo no se resigna ni siquiera a la lucha de los pueblos por la recuperación de sus riquezas; y por eso el imperialismo no ha dejado de hostigarnos".
"La gran verdad es que el imperialismo no puede subsistir, que el imperialismo está en descomposición y que el imperialismo desaparecerá. ¡Y no va a tardar mucho al paso que van las cosas!, porque, realmente, el movimiento de liberación de los pueblos se acelera; el imperialismo no tiene salida".
"Los pueblos se están inquietando cada vez más; la conciencia revolucionaria crece. Y como es imposible que los pueblos se resignen a vivir en las condiciones de miseria a que los tiene sometidos el imperialismo y se resignen a la congelación de esa situación, es lógico que los pueblos —más tarde o más temprano— se levanten contra esas condiciones, y entonces los imperialistas van a intervenir en cualquier nación de América Latina, donde los pueblos se cansen de la explotación".
"Allí donde están cerrados los caminos de los pueblos, donde la represión de los obreros y campesinos es feroz, donde es más fuerte el dominio de los monopolios yankis, lo primero y más importantes es comprender que no es justo ni es correcto entretener a los pueblos con la vana y acomodaticia ilusión de arrancar, por vías legales que no existen ni existirán, a las clases dominantes, atrincheradas en todas las posiciones del Estado, monopolizadoras de la instrucción, dueñas de todos los vehículos de divulgación y poseedoras de infinitos recursos financieros, un poder que los monopolios y las oligarquías defenderán a sangre y fuego con la fuerza de sus policías y de sus ejércitos".
“Y ante la realidad objetiva e históricamente inexorable de la revolución latinoamericana, ¿cuál es la actitud del imperialismo yanki? Disponerse a librar una guerra colonial con los pueblos de América Latina; crear el aparato de fuerza, los pretextos políticos y los instrumentos seudolegales suscritos con los representantes de las oligarquías reaccionarias para reprimir a sangre y fuego la lucha de los pueblos latinoamericanos”.