“La Brigada “Henry Reeve” ha sido creada, y cualquiera que sea la tarea que ustedes asuman en cualquier rincón del mundo o en nuestra propia patria, llevarán siempre la gloria de la respuesta valiente y digna que han dado al llamado de solidaridad con el pueblo hermano de Estados Unidos, y en especial sus hijos más humildes.

¡Adelante, generosos defensores de la salud y de la vida, vencedores del dolor y de la muerte!”

“Los incontables actos de heroísmo, abnegación y humanismo protagonizados por más de 300.000 combatientes internacionalistas, y cerca de 50.000 colaboradores civiles cubanos que de forma absolutamente voluntaria cumplieron misión en Angola, son un tesoro de extraordinario valor”.

“La solidez de principios y la pureza de los propósitos explican la transparencia más absoluta en cada acción realizada por nuestros combatientes internacionalistas”.

"Ejemplo cimero son las madres, hijos, hermanos y cónyuges de nuestros hermanos caídos. Sin excepción han estado a la altura del sacrificio supremo del ser querido. Supieron transformar su profundo dolor, ese que estremeció cada rincón de Cuba durante la Operación Tributo, en más amor a la patria, en mayor fidelidad y respeto a la causa por la que conscientemente entregó la vida la persona amada. Un pueblo capaz de esta proeza, ¡qué no haría si llegara el momento de defender su propia tierra!"

“El imperio no pudo alcanzar sus propósitos de desmembrar Angola y escamotear su independencia. Lo impidió la heroica y larga lucha de los pueblos de Angola y de Cuba”.

“Por primera vez, en ese apartado punto de la geografía africana, la sangre de cubanos y angolanos se unió para abonar la libertad de aquella sufrida tierra. Fue en ese momento cuando Cuba, en coordinación con el presidente Neto, decidió el envío de tropas especiales del Ministerio del Interior y unidades regulares de las FAR en completa disposición combativa, trasladas por aire y mar para enfrentar la agresión del apartheid. (…) Se iniciaba lo que dio en llamarse Operación Carlota, nombre en clave de la más justa, prolongada, masiva y exitosa campaña militar internacionalista de nuestro país”.

“Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución. Algunos casi niños se incorporaron a los combatientes de las montañas y después, con su heroísmo y sus misiones internacionalistas, llenaron de gloria al país. Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo. Dispone igualmente nuestro proceso de la generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución.”

“En una aldea de África —como ya hemos dicho y diremos cuantas veces sea necesario—, un médico internacionalista cubano puede formar a la vez a varios excelentes médicos junto a él, en el mayor laboratorio del mundo, que es la comunidad, y combatir en ella los padecimientos concretos de cada región específica de África. Los libros que ese médico lleve consigo servirán como un fondo común de conocimientos.”

“Los médicos y los demás profesionales y técnicos de la salud cubanos constituyen una fuerza excepcional. Ningún país cuenta con algo similar; igual que los soldados internacionalistas de nuestra isla, se formaron en el combate. Sus misiones en el exterior se atienen a rigurosas normas éticas. Sus servicios se prestan gratuitamente o se comercializan, según las circunstancias del país receptor. Ellos no son exportables. Sin embargo, los libros no alcanzan. No basta que en las bibliotecas haya suficientes para las consultas incesantes que tienen lugar. Hace falta que cada uno de nuestros profesionales de la salud posea un texto clásico de su especialidad, y si desempeña o practica dos, tres o más misiones en el hospital o policlínico, debe disponer de un ejemplar clásico de cada una.”

“En Timor Leste, que antes de la independencia sufrió genocidio, surgieron conflictos internos apoyados por Australia que, aliada de Estados Unidos, se apropió de los campos de gas, en las proximidades de las costas timorenses. En ninguna circunstancia los médicos cubanos abandonaron a sus pacientes, que eran todos los habitantes de la pequeña nación. Allí quedó el personal que los sustituyó. Esos sí son médicos y graduados cubanos, de los cuales hay miles, que el imperio hace indecibles esfuerzos por sobornar, alcanzando exiguos resultados. Ningún otro país del hemisferio occidental o del mundo posee semejante riqueza. Hoy formamos a cientos de jóvenes timorenses en nuestras facultades de Medicina. Los médicos que acaban de regresar muestran un ejemplo de lo que puede la conciencia.”

“Partiendo de nuestros esfuerzos sanos, patrióticos e internacionalistas en las tareas manuales e intelectuales que realizamos cada día, me atrevería a expresar: todo lo que fortalezca éticamente a la revolución es bueno, todo lo que la debilite es malo”.

“Para los pueblos y gobiernos de América Latina será una prueba de fuego. Para nuestros médicos y educadores, cualquier cosa que ocurra en el país donde desempeñan su noble y pacífico trabajo, también lo será. Ellos, ante situaciones de peligro, no abandonarán a sus pacientes y alumnos.”