23 de agosto de 1968

“[...]vaya y predique la paz en el campamento del enemigo, pero no predique la paz en su propio campamento, porque con eso a lo único que contribuirá es a hacer desaparecer el espíritu de combate, a debilitar la preparación de los pueblos para afrontar los riesgos, los sacrificios y todas las consecuencias que una realidad internacional impone[...]”.