“No andamos adulando a gobiernos, ni pidiendo perdones, ni favores, ni se alberga en nuestros pechos ni siquiera un átomo de temor. La historia de la Revolución ha demostrado cuán capaz es de desafiar, cuán capaz es de luchar, cuán capaz es de resistir lo que tenga que resistir, algo que nos ha convertido en un pueblo invencible. Esos son nuestros principios, una Revolución que se basa en ideas, en la persuasión y no en la fuerza”.
“(…) la lucha internacional contra el terrorismo no se resuelve eliminando a un terrorista por aquí y otro por allá; matando aquí y allá, usando métodos similares y sacrificando vidas inocentes. Se resuelve poniendo fin, entre otras cosas, al terrorismo de Estado y otras formas repulsivas de matar, poniendo fin a los genocidios, siguiendo lealmente una política de paz y de respeto a normas morales y legales que son ineludibles. El mundo no tiene salvación si no sigue una línea de paz y de cooperación internacional”.
“A lo largo de la historia, casi todas las acciones por alcanzar la independencia nacional, incluidas las del pueblo norteamericano, se llevaron a cabo mediante el empleo de las armas, y nadie cuestionó ni podría cuestionar jamás ese derecho. Pero el empleo intencionado de las armas para matar a personas inocentes como método de lucha es absolutamente condenable y debe ser erradicado como algo indigno e inhumano, tan repugnante como el terrorismo histórico de los estados opresores”.
“El empleo intencionado de las armas para matar a personas inocentes como método de lucha es absolutamente condenable y debe ser erradicado como algo indigno e inhumano, tan repugnante como el terrorismo histórico de los estados opresores”.
“Bastaría devolverle a la Organización de Naciones Unidas las prerrogativas arrebatadas y que sea la Asamblea General, el órgano más universal y representativo de esa institución, el centro de esa lucha por la paz —no importa cuán limitadas facultades ostente por el arbitrario derecho al veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, la mayoría de ellos miembros también de la OTAN—, para erradicar el terrorismo con apoyo total y unánime de la opinión mundial”.
“Hoy, desde luego, la preocupación principal de nuestro pueblo y de nuestro planeta es que sea preservada la paz, sin la cual el mundo marcharía hacia un fatal abismo. Y por esa paz lucharemos con valentía, honor y dignidad, como lo hemos hecho siempre”.
"Nosotros hemos ofrecido nuestra sincera cooperación en la lucha contra el tráfico de drogas, el tráfico de personas o cualquier otra forma de crimen internacional. Por pura soberbia política esta cooperación ha sido rechazada, o limitada a un mínimo".
“Las ideas son y serán siempre el arma más importante. La experiencia vivida nos enseña que si un día nuestro país fuese agredido e incluso ocupado por fuerzas poderosas, cada hombre o mujer dondequiera que se encuentre puede ser un ejército; cuando un combatiente o un grupo de ellos quede incomunicado o aislado, debe y puede asumir la responsabilidad de sus acciones y continuar la lucha”.
“Esta lucha contra la globalización neoliberal es la causa común —se puede decir— de todos los pueblos de la humanidad, que no pueden ver con buenos ojos que se rompa el acuerdo de Kyoto, que significa una esperanza”.
“Esta lucha contra la globalización neoliberal es la causa común —se puede decir— de todos los pueblos de la humanidad”.
“Si bien es cierto que muchos reconocen a nuestro país grandes avances en salud, educación, deportes, cual si esos fueran los únicos objetivos, o los objetivos finales de nuestras luchas o de nuestras vidas, habría que decir: Nosotros buscamos algo mucho más noble, buscamos justicia para todos”.
“Ochenta y tres años separaban el nacimiento del uno y del otro. El primero era ya un personaje legendario cuando el segundo vino al mundo. Si uno afirmó que quien intentara apropiarse de Cuba recogería el polvo de su suelo anegado en sangre si no perecía en la lucha, el otro anegó con su sangre el suelo de Bolivia tratando de impedir que el imperio se apoderara de América”.