"(...) el turismo es hoy necesidad imprescindible de nuestra economía, pero no un turismo de juego y de casinos, ni un turismo de prostíbulos; no lo aceptamos ni estamos dispuestos a tolerarlo, porque todo el oro del mundo vale menos que la dignidad de una mujer y, más aún, que la dignidad de una adolescente. La venta de menores a extranjeros para prácticas sexuales o la extracción de órganos vitales se castiga severamente. La grotesca y repugnante violación de niñas o niños con circunstancias agravantes no es admisible".

"Es deber de la nueva generación de hombres y mujeres revolucionarios ser modelo de dirigentes modestos, estudiosos e incansables luchadores por el socialismo. Sin duda constituye un difícil desafío en la época bárbara de las sociedades de consumo, superar el sistema de producción capitalista, que fomenta y promueve los instintos egoístas del ser humano".