“Los pueblos piensan que lo único incompatible con el destino de América Latina es la miseria, la explotación feudal, el analfabetismo, los salarios de hambre, el desempleo, la política de represión contra las masas obreras, campesinas y estudiantiles, la discriminación de la mujer, del negro, del indio, del mestizo, la opresión de las oligarquías, el saqueo de sus riquezas por los monopolios yankis, la asfixia moral de sus intelectuales y artistas, la ruina de sus pequeños productores por la competencia extranjera, el subdesarrollo económico, los pueblos sin caminos, sin hospitales, sin viviendas, sin escuelas, sin industrias, el sometimiento al imperialismo, la renuncia a la soberanía nacional y la traición a la patria”.
“El imperialismo, el capitalismo, el fascismo, el neocolonialismo, el racismo, la brutal explotación del hombre por el hombre en todas sus formas y manifestaciones, se acercan al ocaso en la historia de la humanidad, y sus enloquecidos servidores lo saben; por eso sus reacciones son cada vez más desesperadas, más histéricas, más cínicas, más impotentes. Solo eso puede explicar crímenes tan repugnantes y absurdos como el de Barbados”.
“[...] Y cuando no existe el mestizaje en la sangre, tiene que existir el mestizaje en el alma.”
“Albergo la más firme convicción de que el actual orden económico impuesto por los países ricos no sólo es cruel, injusto, inhumano, opuesto al curso inevitable de la historia, sino también portador de una concepción racista del mundo, como las que en su tiempo inspiraron en Europa al nazismo de los holocaustos y de los campos de concentración que hoy llaman en el Tercer Mundo centros de refugiados, y que son realmente concentrados por la pobreza, el hambre y la violencia; las mismas concepciones racistas que en África inspiraron al monstruoso sistema del apartheid”.
"Por razones puramente racistas, las peores y las más prolongadas sanciones penales recaen sobre los afronorteamericanos, y dentro de la rica sociedad norteamericana les corresponden la mayor pobreza y las más miserables condiciones de vida".
“El racismo, la discriminación racial y la xenofobia constituyen un fenómeno social, cultural y político, no un instinto natural de los seres humanos; son hijos directos de las guerras, las conquistas militares, la esclavización y la explotación individual o colectiva de los más débiles por los más poderosos a lo largo de la historia de las sociedades humanas”.
“Esta pudiera decirse, con razón, que fue la cuna de la liberación de Sudáfrica; pero un día será como la cuna de la dignidad de toda África. Y no es que el África no haya luchado, no es que el África no cuente con miles y decenas de miles de actos heroicos, pero aquí quedaba el más doloroso recinto de un sistema de esclavización y de injusticia…”
“El racismo y la discriminación existen en la sociedad estadounidense desde que nació, hace más de dos siglos. Negros y latinoamericanos han sido allí siempre discriminados. Sus ciudadanos fueron educados en el consumismo. La humanidad está objetivamente amenazada por sus armas de exterminio masivo”.
"La superpotencia hegemónica debe saldar, además, la deuda particular que tiene con los afronorteamericanos, con los indios encerrados en las reservaciones, y con las decenas de millones de inmigrantes latinoamericanos, caribeños y de otros países pobres, de color indio, amarillo, negro o mestizo, víctimas de la discriminación y el desprecio".