“Los revolucionarios somos impacientes, y los revolucionarios no podemos sentirnos fácilmente satisfechos. Pero vamos marchando. Nos quedan por delante problemas, tenemos por delante peligros. Sí, peligros, trabajo, pero eso no nos desalienta. Hay algo que podemos decir, y es que estamos venciendo; y hay algo que podemos asegurar, hay algo que podemos asegurar, y es que jamás seremos vencidos”.

“(…) ya no se conoce a nuestra patria en el mundo solo por el ron, o por la belleza de sus mujeres, se le conoce por su heroísmo, por su espíritu, por su valor, por su historia revolucionaria”.

“(…) lo más importante que la Revolución ha hecho es el trabajo que ha realizado en el campo de la educación para preparar a un pueblo y hacerlo capaz de producir, y solo con la técnica, y un pueblo técnicamente capacitado es capaz de llegar a altísimos niveles de producción”.

“El revolucionario debe saber domar su impaciencia y no permitir que la impaciencia lo domine a él. En muchos aspectos del trabajo creador de la Revolución, nunca sacrifiquemos la impaciencia, pero nunca sacrifiquemos la meta, y si es preciso, sacrifiquemos primero la impaciencia que la meta”.

“El camino inevitable de las revoluciones, y por eso en muchas circunstancias el camino inevitable de la lucha armada revolucionaria, porque a los enemigos de los pueblos no solo hay que arrebatarles las armas con que mantienen por la fuerza la explotación de los pueblos, hay que arrebatarles las riquezas que constituyen la base de esa explotación, y hay que arrebatarles los medios con los cuales mantienen a los pueblos en la ignorancia”.

“Porque precisamente serán nuestros jóvenes los que tendrán la oportunidad de llegar a vivir dentro de un tipo de sociedad superior, dentro de un tipo de sociedad que es por la cual lucha la Revolución, y hacia la cual se dirige como meta final nuestra Revolución que, como etapa de tránsito de una forma social abolida, se denomina Revolución Socialista”.

“Somos partidarios de que a la juventud se le eduque bien, se le enseñe bien, se le organice bien, se le capacite bien, se le forje bien. Y quizás la Revolución no tenga ninguna otra cosa más importante que esa: que preparar a las nuevas generaciones para una vida superior, para una vida mejor, para una vida distinta”.

“Este pueblo que la Revolución va forjando, la misma Revolución que el pueblo hace, es un pueblo cuyo auge, cuyo avance, cuya educación, cuya conciencia, crece día a día”.

"Con la Revolución ha ido desapareciendo una de las formas de discriminación más injusta que había: la discriminación de la mujer, esa de la cual no se hablaba, pero que estaba latente, subsistía y pesaba de una manera tremenda sobre la mujer en nuestro país."
 

"Lo único que puedo decirles del comandante Guevara es que siempre estará donde sea más útil a la Revolución y que las relaciones entre él y yo son óptimas. Son como en los tiempos en que nos conocimos, puede decirse que mucho mejores. Creo que su gira por África fue muy provechosa. Estuvo también en China con motivo de la visita de una delegación nuestra. Es polifacético. De una comprensión extraordinaria. Uno de los dirigentes más completos."

“Esta Revolución no se importó de ninguna parte, es un producto genuino de este país, ¡nadie nos dijo cómo teníamos que hacerla, y la hemos hecho!; ¡nadie nos tendrá que decir cómo la seguiremos haciendo, y la seguiremos haciendo! ¡Hemos aprendido a escribir la historia, y la continuaremos escribiendo!”

“No es fácil, en las complejidades de los problemas actuales y del mundo actual, mantener esa línea, mantener ese inflexible criterio, mantener esa inflexible independencia. ¡Pero nosotros la mantendremos! Esta Revolución no se importó de ninguna parte, es un producto genuino de este país, ¡nadie nos dijo cómo teníamos que hacerla, y la hemos hecho!; ¡nadie nos tendrá que decir cómo la seguiremos haciendo, y la seguiremos haciendo! ¡Hemos aprendido a escribir la historia, y la continuaremos escribiendo! Eso que no lo dude nadie. ”