“No es cuestión de hombres. Ha sido un privilegio para muchos de nosotros haber estado aquí en la Revolución durante muchos años. Es un honor el que nos hacen los imperialistas cuando nos quieren expulsar de la Revolución, cuando nos quieren expulsar de la patria, cuando nos quieren expulsar de nuestras responsabilidades, porque saben que con nosotros no hay arreglo indigno. ¡Pero se equivocan! ¡No importa los que estén aquí; detrás de los que están aquí, vendrán otros como ustedes y serán iguales o mejores que nosotros! Pueden desaparecernos uno a uno y tendrán que llegar hasta el último; y el último, junto al último tronco, con el último fusil, como decía Martí, combatiendo”.

"Profundizar en la conciencia, formar carácter, educar en la dura escuela de la vida de nuestra época, sembrar ideas sólidas, utilizar argumentos que son irrebatibles, predicar con el ejemplo y confiar en el honor del hombre, puede lograr que, de cada diez, nueve permanezcan en sus puestos de combate junto a la bandera, junto a la Revolución y junto a la Patria".

“(…) veo una hora nueva en Venezuela, pilar inconmovible e inseparable de la historia y el destino de nuestra América. Uno tiene derecho a confiar en la experiencia o en su punto de vista; no porque seamos infalibles ni mucho menos o porque no hayamos cometido errores, sino porque hemos tenido la oportunidad de estudiar en el largo curso de una academia de 40 años de Revolución”.

“Ustedes saben muy bien que este sistema, este gobierno, esta Revolución no se ha mantenido jamás por la fuerza de las armas; se ha mantenido y se mantiene por la fuerza de sus ideas, por la justeza de su causa.”

“Hay que buscar conceptos y hay que tener ideas que permitan un mundo viable, un mundo sostenible, un mundo mejor”.

"Ningún pueblo se hace revolucionario por la fuerza. Quienes siembran ideas no necesitan jamás reprimir al pueblo. Las armas, en manos de ese mismo pueblo, son para luchar contra los que desde el exterior intenten arrebatarle sus conquistas".

 

"Una revolución solo puede ser hija de la cultura y las ideas".

“La fortuna quiso que Venezuela fuera el país que más luchara por la independencia de este hemisferio. Comenzó por aquí, y contaron con un legendario precursor como Miranda, que llegó a dirigir hasta un ejército francés en campaña, librando batallas famosas que en determinado momento evitaron a la Revolución Francesa una invasión de su territorio”.

"Cada vez que un ilegal llega a Estados Unidos genera, a su vez, el deseo o la necesidad de reunir allí a familiares y amigos, multiplicando y potenciando las salidas ilegales. La famosa Ley de Ajuste Cubano engendra ese fenómeno, que en nada beneficia a la sociedad norteamericana, y jamás Estados Unidos podrá restablecer la disciplina en sus propias costas mientras esa Ley exista. Sobre las altas autoridades pasadas y presentes de ese país cae enteramente la responsabilidad de los que a lo largo de tres décadas han perecido o corren todavía el peligro de perecer en esas aventuras, fruto de una política inmoral, anacrónica y carente absolutamente de ética y sentido humano".

"En su afán de desestabilizar y destruir la Revolución cubana, de cierta forma esta ley, muy general y confusa, con algunas actualizaciones posteriores, fue lo que sirvió de base al derecho automático a la residencia permanente, después de un año de ingresar en territorio de Estados Unidos, a cuanto ciudadano saliera ilegalmente de Cuba tan pronto pisara tierra norteamericana, algo que no se concedió jamás a ningún otro país del mundo".

"La Revolución nunca impidió las salidas legales del país hacia Estados Unidos o cualquier otro lugar del mundo. Los gobiernos de Estados Unidos, por su parte, siempre estimularon las salidas ilegales. La visa dejó de ser un trámite necesario para ser recibido en Estados Unidos, sin excepción alguna, sin importar siquiera los antecedentes penales, o cualquier hecho delictivo que hubiese cometido; jamás uno solo fue devuelto al país".

“[...] No tenemos un gran capital financiero, pero sí tenemos un gran capital humano.”