“La Revolución ha despertado el sentido moral del pueblo; la Revolución ha despertado la solidaridad humana en los hombres y mujeres de nuestro pueblo; la Revolución ha abolido el egoísmo y ha convertido la generosidad en la virtud principal de cada ciudadano; la Revolución ha recogido lo mejor de la nación; la Revolución ha barrido, la Revolución ha purificado, la Revolución ha adecentado, la Revolución ha redimido”.

“Ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma parte de una familia de 200 millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos un mismo mejor destino, y cuentan con la solidaridad de todos los hombres y mujeres honrados del mundo entero”.

"Nuestro país llevará adelante su política internacionalista sin vacilaciones de ninguna índole y de solidaridad con el movimiento revolucionario en todo el mundo; nuestro país profundizará sus ideas revolucionarias y llevará adelante sus banderas hasta donde sea capaz; y nuestro país, además, mantendrá su sello propio, resultado de su experiencia y de su historia; y en la ideología, su criterio, su más absoluta independencia, su más propio camino, elaborado por nuestro pueblo y por nuestras experiencias y acorde a nuestras tareas."

“Permítasenos decir que, junto con el deseo de resolver los problemas de nuestro país, albergamos también el noble propósito de poder ser modestamente útiles de alguna u otra manera a muchas personas en el mundo que tienen problemas muy similares a los nuestros.  ¡Búsquese una geografía y se verá dónde está el hambre en el mundo, dónde está la subnutrición y dónde está la pobreza! […]”

"Tenemos delante un largo camino, tenemos delante una gran tarea en nuestros pueblos, en nuestros continentes, en nuestras obligaciones con los demás pueblos, y cumpliremos nuestro deber de solidaridad"

“Algún día, cuando la revolución triunfe en los demás pueblos de América Latina, nosotros nos uniremos a los demás pueblos y haremos la comunidad de pueblos latinoamericanos.  Para ello es necesario la revolución, para ello es necesario el socialismo.”

“Viet Nam es un nombre sumamente querido y sumamente cercano en el corazón de todos los cubanos. Viet Nam ha sido para nosotros un ejemplo y un aliento en nuestra lucha. El pueblo cubano está sumamente consciente del extraordinario papel que ha desempeñado el pueblo de Viet Nam en el seno del movimiento revolucionario mundial y en la lucha de liberación de los pueblos. Viet Nam brinda a todos los pueblos explotados y oprimidos una lección inolvidable. Ningún movimiento de liberación, ningún pueblo de los que han luchado por su independencia, ha tenido que llevar a cabo una lucha tan larga y tan heroica como el pueblo de Viet Nam.”

"Por eso podemos decir que los vietnamitas no solo lucharon por ellos: ¡lucharon por todos los pueblos del mundo, lucharon por la causa de la liberación de la humanidad, lucharon por la causa del socialismo y del comunismo! Los hombres que allí murieron, murieron también por nosotros. ¡Y la humanidad agradecerá eternamente esos servicios a Viet Nam!"

“Es necesario oponerse decididamente a la política divisionista del imperialismo en el seno de los Países No Alineados. Y es necesario buscar fórmulas, de modo que los beneficios de esta lucha alcancen a todos los pueblos subdesarrollados.”

“La Revolución nos inculcó a todos la idea de la fraternidad y la solidaridad humana. A todos nos hizo hermanos entrañables en los que la sangre de uno pertenece a todos y la sangre de todos pertenece a cada uno de los demás. Por eso el dolor es de todos, el luto es de todos, pero la invencible y poderosa fuerza de millones de personas es nuestra fuerza. ¡Y nuestra fuerza no es solo la fuerza de un pueblo, es la fuerza de todos los pueblos que ya se redimieron de la esclavitud y la de todos los que en el mundo luchan para erradicar del seno de la sociedad humana la explotación, la injusticia y el crimen!”

"La Revolución nos inculcó a todos la idea de la fraternidad y la solidaridad humana. A todos nos hizo hermanos entrañables en los que la sangre de uno pertenece a todos y la sangre de todos pertenece a cada uno de los demás. Por eso el dolor es de todos, el luto es de todos, pero la invencible y poderosa fuerza de millones de personas es nuestra fuerza. ¡Y nuestra fuerza no es solo la fuerza de un pueblo, es la fuerza de todos los pueblos que ya se redimieron de la esclavitud y la de todos los que en el mundo luchan para erradicar del seno de la sociedad humana la explotación, la injusticia y el crimen!"

“La Revolución nos inculcó a todos la idea de la fraternidad y la solidaridad humana. A todos nos hizo hermanos entrañables en los que la sangre de uno pertenece a todos y la sangre de todos pertenece a cada uno de los demás".