"(...) reclamamos, y por lo que debemos luchar, es que la globalización inevitable que por ley de la historia hoy se desarrolla, sea la globalización de la fraternidad y la cooperación entre todos los pueblos, del desarrollo sostenible, de la justa distribución y el uso racional de las abundantes riquezas materiales y espirituales que con sus manos y su inteligencia es capaz de crear el hombre, condición indispensable para la patria común ineludible de una humanidad que puede y debe perdurar".
“No es un sueño ni es un imposible que un día todos esos recursos fabulosos que servirían para educar, para enseñar y para mejorar al hombre, puedan ser dedicados a esos fines de carácter humano”.
“(…) si se derrama una gota de sangre, hay que derramarla por la humanidad y hay que derramarla por ese planeta del cual tiene que vivir y vivirá un día la familia humana, y bajo principios que no serán la explotación y el egoísmo despiadado, que no serán la desigualdad y la injusticia; serán realmente la fraternidad, la verdadera fraternidad, la hermandad y la justicia entre todos los seres humanos que habitamos este planeta, y por eso sí vale la pena cualquier sacrificio.”
“Algún día no nos separarán orígenes étnicos, ni chovinismos nacionales ni fronteras, ni ríos ni mares, ni océanos ni distancias. Seremos, por encima de todo, seres humanos llamados a vivir inevitablemente en un mundo globalizado, pero verdaderamente justo, solidario y pacífico. Ese día hay que ganarlo luchando”.
"Lucharemos por nuestro pueblo y por la humanidad. Y nuestra voz puede llegar y llegará muy lejos".
"Cese la tiranía de un orden que impone principios ciegos, anárquicos y caóticos, que conduce a la especie humana hacia el abismo. Sálvese la naturaleza. Presérvense las identidades nacionales. Protéjanse las culturas de cada país. Que prevalezcan la igualdad, la fraternidad y con ellas la verdadera libertad. No pueden continuar creciendo las insondables diferencias entre ricos y pobres dentro de cada país y entre los países. Deben, por el contrario, disminuir progresivamente hasta cesar algún día. Que sea el mérito, la capacidad, el espíritu creador y lo que el hombre realmente aporte al bienestar de la humanidad; no el robo, la especulación o la explotación de los más débiles lo que determine el límite de las diferencias. Practíquese verdaderamente el humanismo, con hechos y no con hipócritas consignas".
"Que sea el mérito, la capacidad, el espíritu creador y lo que el hombre realmente aporte al bienestar de la humanidad; no el robo, la especulación o la explotación de los más débiles lo que determine el límite de las diferencias. Practíquese verdaderamente el humanismo, con hechos y no con hipócritas consignas".
"Tampoco se puede ignorar que los principios del mercado son parte inseparable del desarrollo histórico de la humanidad, pero cualquier hombre racional tiene todo el derecho a rechazar la pretendida perennidad de tales principios de carácter social como base del ulterior desarrollo de la especie humana".
"Tampoco es nuestra culpa o nuestro mérito que para el pueblo de hoy y de mañana la lucha iniciada el Primero de Enero tenga que convertirse inexorablemente en una lucha junto a los demás pueblos por los intereses de toda la humanidad. Ningún pueblo por sí solo, por grande y rico que sea —menos aún un mediano o pequeño país—, puede resolver por sí mismo y por sí solo sus problemas".
“[...] No tenemos dinero, pero tenemos capital humano.”
“[...] Y cuando no existe el mestizaje en la sangre, tiene que existir el mestizaje en el alma.”
"Hoy más que nunca hay que ser bolivariano; hoy más que nunca hay que levantar esa bandera de que patria es humanidad, conscientes de que solo podemos salvarnos si la humanidad se salva; de que solo podemos ser libres si logramos que la humanidad sea libre, y estamos muy muy lejos de serlo; si logramos realmente que haya un mundo justo, y un mundo justo es posible y es probable, aunque a fuerza de ver, meditar y leer, he llegado a la conclusión de que no es mucho el tiempo que a esta humanidad le queda para hacerlo".