“Jamás podremos ser hombres invadidos por el desaliento, porque caminos difíciles hemos emprendido más de una vez, caminos difíciles hemos afrontado más de una vez, y los hechos demuestran que cuando hay confianza en las ideas, se llega lejos y se gana terreno; que sea difícil no es motivo de desaliento, sino simplemente tener conciencia de que ello es difícil, pero no imposible. De ahí que cada uno de nuestros actos tengamos que medirlos con tanta responsabilidad”.

“Nuestra Revolución tiene sus propias ideas, y como nuestra Revolución tiene sus propias ideas y cree en ellas, nuestra Revolución no persigue ninguna idea, nuestra Revolución no teme ninguna idea, nuestra Revolución no ahoga ninguna idea, y por eso nuestra Revolución respeta el derecho de todos a opinar y a dar sus ideas”.

“Nuestro respeto por todas las ideas, nuestro respeto por todas las creencias, porque no tememos a ninguna idea, porque tenemos confianza en nuestro propio destino y porque tenemos la concepción de que la democracia no admite excepciones, de que las ideas no se persiguen con la fuerza, y que solo las ideas creadoras triunfan, solo las ideas que son capaces de resolver los grandes problemas del hombre triunfan, solo las ideas que satisfacen al hombre material y espiritualmente triunfan”.

“Solamente una gran causa y solamente un gran ideal es capaz de reunir al pueblo así”.

"¿Qué es Cuba?  Cuba es el ejemplo, Cuba es la idea.  La fuerza de Cuba es la fuerza de sus ideas revolucionarias, la fuerza de su ejemplo".

“Los hermosos ideales revolucionarios se vuelven realidad objetiva, y con ello se fortalecen nuestros pueblos; con ello, en medio de dificultades y de peligros, y de acechanzas y de obstáculos, avanzan nuestros pueblos, y con nuestros pueblos avanzarán todos los demás pueblos del mundo”.

“Las ideas, en un determinado grado de su desarrollo, se convierten en una fuerza real. Y en nuestro país la dignidad, el honor, la conciencia revolucionaria, se han convertido en una fuerza impresionante que se palpa en cualquier rincón del país.”

“No es que reuniera esa doble característica de ser hombre de ideas, y de ideas profundas, la de ser hombre de acción, sino que Che reunía como revolucionario las virtudes que pueden definirse como la más cabal expresión de las virtudes de un revolucionario: hombre íntegro a carta cabal, hombre de honradez suprema, de sinceridad absoluta, hombre de vida estoica y espartana, hombre a quien prácticamente en su conducta no se le puede encontrar una sola mancha. Constituyó por sus virtudes lo que puede llamarse un verdadero modelo de revolucionario.”

“Se equivocan los que cantan victoria. Se equivocan los que creen que su muerte es la derrota de sus ideas, la derrota de sus tácticas, la derrota de sus concepciones guerrilleras, la derrota de sus tesis. Porque aquel hombre que cayó como hombre mortal, como hombre que se exponía muchas veces a las balas, como militar, como jefe, es mil veces más capaz que aquellos que con un golpe de suerte lo mataron.”

“Nuestro país (…) ha sido un ejemplo de cómo las ideas revolucionarias pueden abrirse paso aun en medio de una gran confusión, aun en medio de un gran dominio ideológico, de la influencia de las ideas reaccionarias. Las ideas revolucionarias son fuertes, son sólidas, se fundan en las realidades, se fundan en el proceso histórico, se injertan a los sentimientos de los pueblos, coinciden con sus aspiraciones y con sus necesidades. Y por eso en nuestro país, donde también existía una gran influencia imperialista, las ideas revolucionarias se hicieron fuertes, conquistaron al pueblo y triunfaron”.

“Vivimos en un momento en que las ideas revolucionarias se desarrollan dentro de los pueblos de la América Latina, y vivimos en un momento en que, incluso en el seno de la sociedad norteamericana, grandes sectores descubren los problemas del imperialismo y toman conciencia de las realidades del mundo actual”.