“[...] más inteligentes que las armas siempre serán los hombres, más inteligentes que las armas siempre serán los patriotas, más inteligentes que las armas siempre serán los revolucionarios [...]”.

“Cuba lucha hoy tenazmente utilizando sus recursos, su experiencia, utilizando el talento que ha creado y ha acumulado en estos años, porque la riqueza más grande que tenemos en estos momentos no es petróleo, no es oro; (…) pero hemos creado una gran riqueza: el talento de nuestro pueblo, su instrucción, sus conocimientos, sus, científicos. Todo eso se vuelve hoy nuestra arma principal en esta lucha por la supervivencia”.

“Creo en la lucha y, sobre todo, creo en la lucha de los pueblos, creo en la lucha de las masas, y recientemente hemos tenido en América Latina importantes ejemplos de lo que puede el pueblo sin armas”.

“La carrera armamentista continúa, el comercio de armas aumenta. Las potencias más poderosas son las que más venden. No les importa lucrar con la muerte de los demás. ¿Qué les puede preocupar el medio ambiente y que las islas se hundan en el mar?”

“Donde la carrera armamentista y el comercio de armas persiste a pesar de haber finalizado la guerra fría, donde no se ha dedicado al progreso humano ni un solo centavo de lo que hoy como ayer se derrocha en armas, donde los bloques militares se extienden irracionalmente, donde las armas sofisticadas continúan fabricándose y perfeccionándose, no puede haber desarrollo social”.

“Terminó la guerra fría, pero continúa la carrera armamentista y se perpetúa el hegemonismo militar y nuclear. ¿Hasta cuándo habrá que esperar por la proscripción completa de todas las armas de exterminio en masa, por el desarme universal y la eliminación del uso de la fuerza, la prepotencia y las presiones en las relaciones internacionales?”

“No podrán vencernos ideológicamente, ni podrán vencernos con el poder de las armas, como no nos han podido vencer con el implacable, cruel y despiadado bloqueo que nos han impuesto”

“La carrera armamentista no se detiene un segundo. No crece en volumen; crece en calidad. Sirve solo para garantizar los privilegios del nuevo orden y constituye, además, la fuente de un jugoso y deshonesto negocio. Las armas son cada vez más caras. (…) Traficar con armas es peor que traficar con drogas”.

“No son las armas, son las ideas las que van a decidir esta lucha, digamos que universal. Y no son las ideas por sus valores intrínsecos, sino por lo que tan estrictamente se ajusta a las realidades objetivas del mundo de hoy”.

“No son las armas; son las ideas las que van a decidir esta lucha universal. Y no son las ideas por sus valores intrínsecos, sino por lo que tan estrechamente se ajustan a las realidades objetivas del mundo de hoy. Son ideas a partir de la convicción de que matemáticamente el mundo no tiene otra salida, de que el imperialismo no puede sostenerse, de que el sistema que han impuesto al mundo lo conduce a un desastre, a una crisis insalvable, y me atrevería a decir que más temprano que tarde”.

"Ojalá no sea mediante crisis económicas catastróficas que aparezcan soluciones.  Miles de millones de personas del Tercer Mundo serían las más afectadas.  Un elemental sentido de las realidades tecnológicas y del poder destructivo de las armas modernas, nos obliga a pensar en el deber de impedir que los conflictos de intereses que inevitablemente se desatarán conduzcan a guerras sangrientas".

¿Cuáles serán las armas esenciales? Las ideas; las conciencias. ¿Quiénes las sembrarán, cultivarán y harán invencibles? Ustedes. ¿Se trata de una utopía, un sueño más entre tantos otros? No, porque es objetivamente inevitable y no existe alternativa. Ya fue soñado no hace tanto tiempo, sólo que tal vez prematuramente. Como dijo el más iluminado de los hijos de esta isla, José Martí: "Los sueños de hoy serán las realidades de mañana".