“La gran lección del 26 de Julio es la importancia de las masas en la lucha, la importancia del pueblo en la lucha revolucionaria, y el valor de la constancia y la perseverancia en el esfuerzo. ¡No desalentarse ante ningún revés, ante ninguna dificultad! Y tal ha sido no solo la enseñanza del 26 de Julio, sino la enseñanza de toda nuestra historia: desde Céspedes, Máximo Gómez y Agramonte, hasta Martí y Maceo”.

“Y tal ha sido no solo la enseñanza del 26 de Julio, sino la enseñanza de toda nuestra historia: desde Céspedes, Máximo Gómez y Agramonte, hasta Martí y Maceo”.

"Sobre el largo camino recorrido correspondió a nuestra generación el privilegio de la victoria y la cosecha de sus espléndidos frutos. Podemos por eso conmemorar la fecha de nuestra rebelión en la libertad, la independencia y la justicia que soñaron tantas generaciones de antecesores".

“No comenzó ese día la contienda de nuestro pueblo por la liberación, se reinició la marcha heroica emprendida en 1868 por Céspedes y proseguida más adelante por aquel hombre excepcional cuyo centenario se conmemoraba precisamente aquel año, el autor intelectual del Moncada: José Martí”.

“La Revolución no la hizo una sola generación, la Revolución la comenzó la generación de Céspedes, de Agramonte, de Maceo, de Gómez, de Martí, de Mella, de Villena, de Guiteras; la llevó adelante nuestra generación en el Moncada, en la Sierra Maestra, en la lucha contra las agresiones imperialistas; la lleva adelante nuestra actual generación de jóvenes”.

“En una sola cosa somos iguales al 26 de julio de 1953: la misma fe en los destinos de la patria, la misma confianza en las virtudes de nuestro pueblo, la misma seguridad en la victoria, la misma capacidad de soñar con todo aquello que serán realidades de mañana por encima de los sueños ya realizados de ayer”.

"Sin discusión que los habían. [entre los moncadista, cristianos] Lo que ocurre es que nosotros no le preguntábamos a nadie sobre sus ideas religiosas. Sí, había cristianos. Aunque cuando nosotros atacamos el Moncada, yo tenía ya una formación marxista."

“A aquellos que creyeron un día que la sangre derramada era inútil, y que el Moncada condujo a la adversidad y no a la victoria, o que el "Granma" era inútil, o que la guerra en las montañas era inútil, hoy les decimos, quedó demostrado que nunca fue inútil el sacrificio. Y los que creían que un día todo ese esfuerzo, ese heroísmo y esa sangre serían inútiles, sepan que hoy más que nunca y con más seguridad que nunca podemos afirmar que el sacrificio ha sido absolutamente fecundo, absolutamente útil. ¡Se engañan los que crean, y se engaña el imperio, y se engañan sus serviles mercenarios si creen que algún día la sangre de los buenos fue derramada en vano! ¡A nuestra Revolución, a nuestro pueblo y a nuestro Partido no podrán subestimárseles jamás!”

“Rectificar fue, el 26 de Julio de 1953, luchar para borrar lo viejo, para abrir un cauce, para hacer una revolución, para crear una nueva vida; eso es también hoy rectificar. Rectificar tiene un sentido realmente muy amplio, y yo estoy en realidad satisfecho, estimulado por lo que veo, los resultados que veo, a pesar de que sabemos que estamos muy distantes todavía de todas nuestras posibilidades, que hay muchas más posibilidades por delante”.

“Si nosotros nos hubiésemos dejado llevar por los esquemas, no estaríamos reunidos hoy aquí, no habría habido un 26 de Julio, no habría habido una revolución socialista en este hemisferio, todavía no habría habido tal vez ninguna. Si nosotros nos hubiésemos dejado llevar por esquemas, la teoría decía que no podía hacerse una revolución aquí; es lo que decía la teoría, es lo que decían los libros, es lo que decían los manuales”.

“¡Este es el mismo país y es el mismo pueblo de Céspedes y de Martí; este es el mismo país y el mismo pueblo de Agramonte y de Máximo Gómez; este es el mismo país y el mismo pueblo del Titán de Bronce Antonio Maceo; este es el mismo país y el mismo pueblo de Yara y de Baire; este es el mismo país y el mismo pueblo de la Protesta de Baraguá; este es el mismo país y el mismo pueblo del Moncada, de Girón y del internacionalismo, solo que con una conciencia revolucionaria tan alta como nunca la tuvo jamás; y este pueblo y este país sabrán ser consecuentes con su gloriosa historia!”

“El programa del Moncada se cumplía rigurosamente en un tiempo relativamente breve. Privilegios e injusticias seculares iban siendo barridos. No era un programa socialista, pero contenía las ideas básicas para ulteriores avances en esa dirección. Si nosotros, los dirigentes principales, éramos de ideas y convicciones socialistas, con más precisión, marxista-leninistas, como hemos dicho muchas veces, la Revolución Cubana no lo era todavía”.