“Unámonos entonces los excluidos de siempre, para fundar un orden mundial justo, equitativo y sostenible. Preservemos y pongamos al servicio de los pueblos a las Naciones Unidas. Defendamos la paz. Luchemos por nuestros derechos, conscientes de que nada nos será donado de gratis.”

“… Cuando la Ciénaga era poblada por decenas de miles de cocodrilos.  La captura indiscriminada casi había exterminado la especie.  Había que protegerla.

Nos atraía sobre todo el deseo de hacer algo por los carboneros de la Ciénaga.  Así comenzaron mis relaciones con la Bahía de Cochinos, tan profunda que alcanza casi mil metros.  En aquel lugar conocí al viejo Finalé y a su hijo Quique, que fueron mis maestros en pesca submarina.  Recorrí cayos y cayerías.  Llegué a conocer la zona como la palma de mi mano.”

"En Cuba no se discrimina a ningún ciudadano. A todos se les brinda gratuitamente servicios de salud, algunos de los cuales en hospitales de Estados Unidos costarían miles y a veces decenas de miles de dólares; así como servicios de educación superior a los jóvenes, tengan o no familiares en el exterior, que en ese país costarían cientos de miles en esa misma moneda".

“El racismo y la discriminación existen en la sociedad estadounidense desde que nació, hace más de dos siglos. Negros y latinoamericanos han sido allí siempre discriminados. Sus ciudadanos fueron educados en el consumismo. La humanidad está objetivamente amenazada por sus armas de exterminio masivo”.

"La superpotencia hegemónica debe saldar, además, la deuda particular que tiene con los afronorteamericanos, con los indios encerrados en las reservaciones, y con las decenas de millones de inmigrantes latinoamericanos, caribeños y de otros países pobres, de color indio, amarillo, negro o mestizo, víctimas de la discriminación y el desprecio".