“Hoy conocemos por primera vez una economía realmente globalizada y una potencia dominante en el terreno económico, político y militar, que en nada se parece a la Roma de los emperadores.”

“Todos los países del mundo, ricos y pobres, sin excepción alguna, podrían ahorrarse millones de millones de dólares en inversión y combustible simplemente cambiando todos los bombillos incandescentes por bombillos fluorescentes [...] Eso significaría un respiro para resistir el cambio climático sin matar de hambre a las masas pobres del mundo.”

“La idea siniestra de convertir los alimentos en combustible quedó definitivamente establecida como línea económica de la política exterior de Estados Unidos...”

“Lo que se impone de inmediato es una revolución energética que consiste no solo en la sustitución de todas las luminarias incandescentes, sino también en el reciclaje masivo de todos los equipos domésticos, comerciales, industriales, transporte y de uso social, que con las tecnologías anteriores requieren dos y tres veces más energía.”

“No todos los trabajadores tienen estímulos en pesos convertibles, una práctica que se generalizó en gran número de empresas durante el período especial, sin cumplir en no pocas ocasiones los requisitos mínimos comprometidos. No todos los ciudadanos reciben del exterior divisas convertibles, algo que no es ilegal, pero que a veces crea desigualdades y privilegios irritantes en un país que se esmera por los servicios vitales y gratuitos que ofrece a toda su población. No menciono las jugosas ganancias que hacían los que las transportaban clandestinamente, ni la forma en que nos tomaban el pelo transfiriendo los billetes norteamericanos a otras monedas para evitar las medidas de respuesta contra el dólar.”

“Es indudable que en Cuba, los que de una u otra forma reciben pesos convertibles ―aunque en estos casos son limitadas las sumas― o los ciudadanos que reciben divisas del exterior, adquieren a la vez servicios sociales esenciales gratuitos, alimentos, medicinas y otros bienes a precios ínfimos y subsidiados. Estamos sin embargo cumpliendo estrictamente nuestras obligaciones financieras precisamente porque no somos una sociedad de consumo. Se necesitan administradores serios, valientes y conscientes.”

“En la nueva era que vivimos, el capitalismo no sirve ni como instrumento. Es como un árbol con raíces podridas del que sólo brotan las peores formas de individualismo, corrupción y desigualdad”.

“Si hemos universalizado los estudios superiores, debemos universalizar el trabajo físico simple, que ayuda por lo menos a realizar parte de las infinitas inversiones que todos demandan, cual si existiera una enorme reserva de divisas y de fuerza de trabajo. Cuídense en especial de los que inventan empresas del Estado con cualquier pretexto y administran después las fáciles ganancias cual si hubiesen sido capitalistas toda la vida, sembrando egoísmo y privilegios.”

“En la nueva era que vivimos, el capitalismo no sirve ni como instrumento. Es como un árbol con raíces podridas del que sólo brotan las peores formas de individualismo, corrupción y desigualdad. Tampoco debe regalarse nada a los que pueden producir y no producen o producen poco. Prémiese el mérito de los que trabajan con sus manos o su inteligencia.”

“Cuando se produjo la desintegración de la Unión Soviética, que fue para nosotros como si dejara de salir el sol, la Revolución Cubana recibe un golpe demoledor.  No sólo se tradujo en un cese total de los suministros de combustible, materiales y alimentos;  perdimos los mercados y precios alcanzados para nuestros productos en el duro bregar de la lucha por la soberanía, la integración y los principios.  El imperio y los traidores, llenos de odio, afilaban los puñales con los que pensaban pasar a cuchillo a los revolucionarios y recuperar las riquezas del país. El Producto Interno Bruto comenzó a caer progresivamente hasta un 35 por ciento.

¿Qué país habría resistido tan terrible golpe?  No defendíamos nuestras vidas; defendíamos nuestros derechos."
 

"No puedo olvidar que, a raíz del golpe de Estado de abril de 2002, la consigna respecto a nuestro país de los que asaltaron el poder fue: “ni una gota más de petróleo para Cuba”. Nos convertimos en un motivo adicional para que el imperialismo tratara de hacer estallar la economía de Venezuela, aunque de hecho era lo que se proponían hacer desde que Chávez prestó juramento de su cargo como Presidente sobre la moribunda Constitución de la IV República, que más tarde de forma legal y democrática transformó en la V República."
 

“Cuando el gobierno de Estados Unidos tuvo la seguridad de que podía destruir proyectiles en pleno vuelo desde California con empleo de satélites espaciales, habla entonces sin rubor alguno de guerras atómicas y no oculta la intención de gobernar el mundo a sangre y fuego. Se emplean millones de millones en armas que nada aportan a la satisfacción de necesidades y al bienestar del ser humano; mantienen, por el contrario, en constante tensión a la economía mundial; imponen a los países, como los aventureros del Oeste de Estados Unidos, la consigna de la bolsa o la vida.”

“El simple intercambio, cada vez más desigual, aplasta a las economías de muchos países de Latinoamérica. Algunos en África son productores de petróleo; otros, de café y cacao; unos atraen como la miel el capital de las transnacionales; otros, la deuda y sus altos intereses; y todos sufren el azote del precio creciente de los alimentos.”