"¡Siempre fuimos grandes admiradores de Lenin, pero después de haber visto la obra realizada por su pueblo, después de conocer a la URSS, su figura se agiganta a nuestros ojos y se hace aún más inmortal!"
“Si se dijera o si se preguntara si hubo algún hombre más incomprendido que Lenin, habría que decir que no. Pero, en cambio, sí habría que decir que no hubo hombre más comprendido por el trabajador humilde, más comprendido por el obrero, más comprendido por las masas, que Lenin. Asombra la paradoja entre la enorme incomprensión que encontraba a su alrededor y la inmensa comprensión que encontró siempre en las masas, y que fueron factor decisivo en cada uno de los momentos más críticos y más difíciles de aquel proceso revolucionario: las condiciones en medio de las cuales Lenin defiende la tesis de la toma del poder y la oportunidad de hacerlo, apoyado por las masas del partido que él había forjado durante casi 20 años y por un puñado de los hombres, de los discípulos que fueron capaces de comprenderlo.”
"Y resulta lógico el gran número de vacilaciones, puesto que el criterio de tomar el poder en aquellas circunstancias cuando había todavía muchos puntos débiles en el movimiento, cuando incluso el Partido Bolchevique no tenía una mayoría en el seno del campesinado, que era la mayoría de la población de la antigua Rusia, cuando el país estaba totalmente arruinado por la guerra, cuando tendría que enfrentarse después a los países imperialistas que lógicamente tratarían de aplastar la revolución victoriosa. Era tan enorme el cúmulo de dificultades que resultaba lógico que muchos vacilaran.
Sin embargo —y esta es una prueba de la grandeza de Lenin, de su férrea voluntad, de su confianza en las masas, de su fe en los principios científicos de la doctrina marxista— no vaciló un instante en afrontar todas aquellas dificultades y todos aquellos riesgos."
“El homenaje a Lenin se le puede brindar con el sentimiento. Pero cuando se estudia su obra y su vida, cuando se estudia su pensamiento y su doctrina, los pueblos adquieren lo que pudiera llamarse un verdadero tesoro desde el punto de vista político.”
“Esos escritos, esas obras, son numerosos. Algunas son más circunstanciales, otras son de un valor perenne, de un valor duradero, de un valor eterno. Pero prácticamente no hay una sola palabra, un solo escrito de Lenin que no tenga un valor por sí mismo. Y creemos que debemos hacer un esfuerzo por continuar imprimiendo, divulgando y estudiando las obras de Lenin.”
“Y es precisamente en el seno de ese país, en el seno del imperio de los zares, donde surge este hombre genial, verdaderamente genial, y desarrolla allí y aplica allí, con un sentido extraordinariamente creador, la doctrina marxista.”
“Y es que Lenin fue un infatigable investigador, un incansable trabajador. Y puede decirse que desde que tuvo conciencia política no descansó un solo instante a lo largo de su vida, no descansó un solo instante de investigar, de estudiar y de trabajar en el camino de la revolución.”
"Lenin es de esos casos humanos realmente excepcionales. La simple lectura de su vida, de su historia y de su obra, el análisis más objetivo de la forma en que se desenvolvió su pensamiento y su actividad a lo largo de su vida, lo hacen en realidad ante los ojos de todos los humanos un hombre verdaderamente —repito— excepcional."
“Pero es que un estudio realmente objetivo de la historia no admite comparación posible, ¡no admite comparación posible!, no admite poner al lado de Lenin ningún otro pensamiento, porque el pensamiento de Lenin descuella desde el principio hasta el final y es la espina dorsal, el alma de ese proceso.”
“Desde luego que a medida que pase el tiempo no será solo nuestro país, no serán solo los países socialistas. Llegará el día en que el homenaje a Lenin sea el homenaje de todos los pueblos, llegará el día en que el homenaje a Lenin sea el homenaje de todos los Estados, llegará el día en que el homenaje a Lenin sea el homenaje de toda la humanidad. […]”
“Recordamos cuando por aquellos meses que precedieron al 26 de julio de 1953, la mayor parte del pequeño grupo de compañeros que estábamos dedicados a aquellas tareas andábamos siempre con los libros de Marx y de Lenin. Y recordamos que algunos de esos libros de Lenin —porque fueron los de Lenin— cayeron en manos de la policía, en los registros que hicieron después del Moncada. Y recordamos cómo en el proceso del Moncada, un fiscal paniaguado, entre sus más graves acusaciones, entre sus más —digamos— capciosas preguntas, hizo la pregunta de si era verdad que nosotros teníamos aquellos libros de Lenin y si eran nuestros aquellos libros de Lenin”
“Y quizás no haya página más hermosa que las páginas de aquella lucha de Lenin en defensa del pensamiento revolucionario.”