“Che se ha convertido en un modelo de hombre no solo para nuestro pueblo, sino para cualquier pueblo de América Latina. Che llevó a su más alta expresión el estoicismo revolucionario, el espíritu de sacrificio revolucionario, la combatividad del revolucionario, el espíritu de trabajo del revolucionario, y Che llevó las ideas del marxismo-leninismo a su expresión más fresca, más pura, más revolucionaria. ¡Ningún hombre como él en estos tiempos ha llevado a su nivel más alto el espíritu internacionalista proletario!”

"Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece al futuro, ¡de corazón digo que ese modelo sin una sola mancha en su conducta, sin una sola mancha en su actitud, sin una sola mancha en su actuación, ese modelo es el Che! Si queremos expresar cómo deseamos que sean nuestros hijos, debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios: ¡Queremos que sean como el Che!"

“[...] ¡Conciencia comunista significa que el día de mañana las riquezas que hacemos entre todos, las disfrutemos igual entre todos! ¡Eso es el comunismo, esa es la conciencia comunista!”

“[...] hay otra ciencia, otra ciencia más profunda, que es la ciencia verdaderamente revolucionaria: es la ciencia de la conciencia, es la ciencia de la confianza en el hombre, es la ciencia de la confianza en los seres humanos.”

“La gran tarea de la Revolución es esencialmente la tarea de formar el hombre nuevo de que aquí se habló, el hombre nuevo de que habló el Che, el hombre de conciencia verdaderamente revolucionaria, el hombre de conciencia verdaderamente socialista, el hombre de conciencia verdaderamente comunista.”

"Somos hoy la comunidad humana de este continente que ha llegado al grado más alto de conciencia y de nivel político: ¡Somos el primer Estado socialista! Los últimos ayer; ¡los primeros hoy en el avance hacia la sociedad comunista del futuro!, la verdadera sociedad del hombre para el hombre, del hombre hermano del hombre."

“Si tan siquiera comprendemos que estamos llamados a ser ejemplo para todo un continente y que estamos llamados a ser faro para decenas y cientos de millones de hombres, el más elemental sentido del deber revolucionario nos obliga a tenerlo presente; no ya trabajar solo para el porvenir nuestro, trabajar por una idea, trabajar por una causa, que es la causa de la justicia, que es la causa de la verdad. Y los revolucionarios tenemos que saber comportarnos como abanderados de esas causas”.

“[...] a ningún hombre le gusta y a todo hombre le duele que se le tenga que reprochar con razón una falta, un fallo, un incumplimiento del deber. Es muy difícil encontrar un solo hombre que no sienta pena, que no sienta dolor cuando con razón le pueden señalar una debilidad, una falta, una irresponsabilidad”.

“[...] el deber fundamental de los hombres que dirigen es saber apelar a esa condición del hombre, a ese sentido del honor y a ese sentido de la dignidad del hombre [...]”.
 

“Hay que saber criticar, lo mismo que hay que saber estimular, alentar y mostrar el aprecio cuando el trabajador es capaz de realizar esfuerzos superiores, esfuerzos máximos, en el cumplimiento de su tarea”.

“Los cuadros tienen el deber de señalar a cada trabajador cada vez que cometan una falla, pedirle. Porque hay algo esencial en el hombre, algo que puede mucho más que cualquier otro resorte, algo que puede ser capaz de mucho más de lo que podía en el pasado el hambre, la amenaza de desempleo y de miseria. ¡Y ese factor es la propia vergüenza del hombre!”

"La sociedad socialista no dispone de aquellos medios coercitivos, entre los cuales el primero de todos era el desempleo, el hambre y las terribles consecuencias para el trabajador que no cumplía las obligaciones que le imponía el capitalista. No puede constituirse un dirigente en el lugar y grado de una empresa capitalista, de una compañía yanki. No puede acudir la Revolución a métodos coercitivos."