“Dentro de nuestra concepción revolucionaria y verdaderamente socialista, cabe perfectamente la idea de la inversión extranjera, y el máximo de posibilidades, garantías y seguridad para los que inviertan en nuestro país”.

“No son las armas, son las ideas las que van a decidir esta lucha, digamos que universal. Y no son las ideas por sus valores intrínsecos, sino por lo que tan estrictamente se ajusta a las realidades objetivas del mundo de hoy”.

“En esta lucha de tipo ideológico las armas fundamentales son las ideas, el arsenal de municiones más importante es también el de las ideas. Tenemos que pertrechar de ideas a nuestros cuadros, para que ellos, a su vez, las vayan transmitiendo a toda la juventud y a todo el pueblo.”

 

“Las ideas no solo son un instrumento para crear conciencia para que los pueblos luchen, sino que las ideas se han convertido en el principal instrumento de lucha en este momento; no en una inspiración, no en una guía, no en una orientación, sino en el principal instrumento de lucha (…)”

"Vivimos una etapa en que los acontecimientos marchan por delante de la conciencia de las realidades que estamos padeciendo.  Hay que sembrar ideas, desenmascarar engaños,  sofismas e hipocresías, usando métodos y medios que contrarresten la desinformación y las mentiras institucionalizadas.  La experiencia de 40 años de calumnias caídas sobre Cuba como lluvias torrenciales nos ha enseñado a confiar en el instinto y la inteligencia de los pueblos".

"Profundizar en la conciencia, formar carácter, educar en la dura escuela de la vida de nuestra época, sembrar ideas sólidas, utilizar argumentos que son irrebatibles, predicar con el ejemplo y confiar en el honor del hombre, puede lograr que, de cada diez, nueve permanezcan en sus puestos de combate junto a la bandera, junto a la Revolución y junto a la Patria".

"Los más fanáticos defensores y creyentes del mercado han terminado convirtiéndolo en una nueva religión.  Surge así la teología del mercado.  Sus académicos, más que científicos, son teólogos;  es para ellos una cuestión de fe.  Por respeto a las verdaderas religiones practicadas honestamente por miles de millones de personas en el mundo y a los verdaderos teólogos, podríamos sencillamente añadir  que la teología del mercado es sectaria, fundamentalista y antiecuménica".

"No es mejor que otros nuestro pueblo; (...) No se trata de un gran pueblo de por sí, sino de un pueblo engrandecido por sí mismo, y su capacidad de hacerlo nace de la grandeza de las ideas y la justeza de las causas que defiende.  No hay otras iguales;  no las ha habido jamás".

¿Cuáles serán las armas esenciales? Las ideas; las conciencias. ¿Quiénes las sembrarán, cultivarán y harán invencibles? Ustedes. ¿Se trata de una utopía, un sueño más entre tantos otros? No, porque es objetivamente inevitable y no existe alternativa. Ya fue soñado no hace tanto tiempo, sólo que tal vez prematuramente. Como dijo el más iluminado de los hijos de esta isla, José Martí: "Los sueños de hoy serán las realidades de mañana".

"Ningún pueblo se hace revolucionario por la fuerza. Quienes siembran ideas no necesitan jamás reprimir al pueblo. Las armas, en manos de ese mismo pueblo, son para luchar contra los que desde el exterior intenten arrebatarle sus conquistas".

 

"Una revolución solo puede ser hija de la cultura y las ideas".

"Pienso que más que armas lo que los pueblos necesitan son ideas. El cambio de un tipo de mundo global, inhumano, insostenible, que amenaza la vida del planeta, por un orden social justo y humanitario que brinde a la humanidad una oportunidad de sobrevivir; un mundo que pueda tener un poco de agua potable; un mundo que disponga del aire que pueda respirar; un mundo que pueda adquirir los alimentos necesarios; un mundo que con su rica tecnología sea capaz de producir los techos que necesitan las personas para vivir, las escuelas que necesitan los niños para educarse, los medicamentos para preservar la salud de sus habitantes, la asistencia médica indispensable a todos, niños, jóvenes y ancianos."